lunes, 22 de octubre de 2012

"BLANCANIEVES", DE PABLO BERGER: La vuelta al cine en estado puro, el homenaje poliédrico... Adaptaciones cinematográficas y honestidades: el 'alma' de lo local.

Pablo Berger... ¡¡gracias, de todo corazón!! Como cinéfila, amante del cine, individuo que no ha abandonado las salas ni pretende hacerlo... Esta película es un regalo. No he visto nada de tu filmografía anterior, pero "Blancanieves" palpita de manera tan cinematográfica que, en un momento en que se había bajado del pedestal al Cine, lo has vuelto a subir. Gracias por haber hecho el peliculón que el cine español necesitaba. O... Suerte la mía haber visto la película cuando acababa de volver de verla a ella: Sevilla. No sólo de ella, de su poderío, su solera, su belleza, sus costumbres, es un hermosísimo retrato esta película, sino que lo es también del flamenco, del carácter andaluz y, por extensión, de todo lo español. Historia, costumbrismo, cultura...
A ti y todo el equipo, gracias: Por haberme recordado todas esas maravillosas películas con las que uno empieza a adorar el cine. Gracias, por hacer ese extensísimo y tan acertado homenaje (a todos los nombrados, especialmente los de aquí,muchas veces olvidados). Gracias por haberme emocionado, por demostrar que aun queda mucho que dar y que la gente se conforma con poco..; Que el oficio del cineasta es una apuesta y un compromiso con el cine. Que no hay nada más maravilloso que el cine que homenajea al cine y a lo que somos nosotros mismos, lleno de honestidad, que igual que "Cinema Paradiso" es un homenaje al cine, tu Blancanieves también lo es. Una de esas películas de la categoría que ennoblece a todo el cine con C. Lo más maravilloso es que conmueve profundamente, recuperando la esencia en la que el cine nació: la emoción. Es espantoso el buen gusto que desprende, la acumulación de referencias y homenajes (luego intentaré recopilarlos), no le falta un detalle ni le sobra un solo fotograma. Cine en estado puro…
Si no le dan el Oscar, me desencantaré profundamente, pensaré que esos académicos son unos insensibles e ignorantes. O no. Mejor pensaré: Peor para ellos, incautos, que no tienen películas hechas con tanta alma y no las oyen latir...


... Creo que no había visto una escena tan bella como ésta, la de esas dos mujeres en las gradas en los preámbulos de la corrida, ante la expectación... hace mucho, mucho tiempo. Hacía tiempo que no le sentaba a alguien tan, tan bien el blanco y negro. La escena tiene un sabor a Cine que no puede con ella, es de una belleza suprema. Ellas: Se dicen cosas al oído, se abanican, presumidas. Todo cargado de una naturalidad espantosa, como si un cuadro del mismo Goya cobrase vida. En los códigos de esa enorme expresividad del cine mudo: el bullicio, la multitud y ellas... Bellas, con sus mantillas, impolutas. Figuras blancas que destacan por sus sonrisas radiantes, sobre fondo de multitud negro. Madre e hija. Inmersión absoluta en lo mejor: lo más puro lo más auténtico de la cultura, Historia e idiosincrasia española. Me ha dejado desarmada. No sólo por lo espléndidas que están: Inma Cuesta, la actriz más bella de todas las caras del cine español actual, puro magnetismo; y Angela Molina, que... Qué decir de ella, una voz afónica y un cuerpo menudo y se come todo lo que le rodea, es tan maravillosa que la cámara le tiene devoción...
Contraplano: En traje de luces en blanco y negro, esta vez visto desde las gradas (Antonio Villalta, estupendo) el torero, objeto de todas las miradas, para el que sólo existen dos ojos, negros azabache: Se acerca, la mira, le dedica la corrida. Ella en alto; dulcemente lo mira. El vestido de lunares se esferiza bajo su pecho; Se toca ese vientre germinado, como si le acariciase a él. Ese amor entre ellos sin palabras. Y entonces el giro, el punto de inflexión. Un amuleto de la suerte que cae, ese extraño presentimiento.. Una atmósfera estéticamente sublime en toda la escena que se va enrareciendo, dando paso a algo que todo lo envenena: el drama, la tragedia. Enseguida se sabe que una desgracia, va a ocurrir. Comienza ese montaje de planos que recuerda al mismísimo "Un perro andaluz" (Buñuel/Dalí), al más puro estilo cine mudo, con todo sus matices... Una presentación de personajes casi al mismo tiempo que su tragedia, que parece el homenaje más sincero rendido al mismísimo García Lorca, como si unos versos empuñados por el poeta se hiciesen esta fina estampa. Toda una oda, a esa belleza que sobresale, la que también hacía especiales a Yerma, Adela..; Y un apunte, a una grieta, a algo abyecto, una desgracia por venir, algo relacionado con lo que se lleva en las entrañas -lo que también las hizo, a todas ellas, desgraciadas-. Pienso en esta escena y de verdad que me conmueve. Un diez a la realización, a ese hermoso paralelismo entre el parto y una corrida (y, por favor, no llevemos esto al tema taurino, me limito a comentarlo en su valor cinematográfico, que es mucho y muy ingenioso), a cómo posteriormente se retomará esta escena, en un ciclo de vida y muerte; Un diez a la interpretación, al maravilloso reparto, que tan bien funcionan en este registro. Una liberación como espectadora ver que la película ha despegado y sobresalido de tal manera, con una intensidad, tan al comienzo, que ya nada la hará caer.

"Blancanieves" de Pablo Berger tiene un magnetismo espantoso porque se ciñe a la esencia de la historia que quiere contar, de principio a fin. Hace que sintamos empatía y suframos por esa hermosa y alegre mujer a la que el torero dedica su corrida; Por la madre, que la acompaña, que no llora y se tiene que sobreponer para cuidar de su nieta; La nieta, una niña rechazada por el padre, que le recuerda demasiado a su amada perdida. Todo al más puro estilo de tragedia garcíalorquiana (heredera directa de la tragedia griega, la madre de todas las madres), con tintes a García Márquez. Tres generaciones azotadas por una desgracia. Un amor entre ellas, un vínculo irrompible, sangre de su sangre. Tres mujeres a las que sólo separaría la muerte.

Primera gran virtud: Es casi impactante ver cómo la película, desde el comienzo, goza de una frescura y una verosimilitud espantosas en el que ya se asumen dos premisas: Que se trata de cine mudo y cine de época, en simultáneo. De ambos se toman los códigos: tratamiento de plano, escenarios, ritmo narrativo, concepto de escena, caracterización de personajes, etc.; Todos los aspectos, con un buen gusto que escasea a día de hoy en el cine, ponen en relieve ese costumbrismo, tanto el propio del cine español de hace 50 años, como al primer cine, mudo, los comienzos del propio cine, homenajeándolos, a varios, en su parecido y verosimilitud, a todo ese cine clásico. En estos recursos dramáticos se basa la adaptación del cuento: "Blancanieves" es un ejercicio absolutamente perspicaz y sublime, que combina lo universal del cuento -del que toma la trama y la estructura, la parte reconocible de la historia- con la localidad de la historia, del marco de la acción. Ambientada entre toros, toreros, copla y flamenco… en una casa en Sevilla, en el barrio de Triana, en la que crece una niña que vive con su abuela. Lo local como esencia absoluta, el alma de la historia, a ritmo de palmas, que desencadena casi un recorrido histórico, antropológico y social, de la época. Apropiarse de la historia base desde el primer momento, casi absorberla, ya sólo por el simple hecho de llamar a Blancanieves “Carmencita”, un nombre tan español…
Como aquella famosa teoría de 'las capas de una cebolla', sobre el cómo funciona el teatro de Shakespeare (que viene a decir que todo el público, sea cual fuere su condición y nivel sociocultural, entiende el mensaje, puesto que es universal, aunque quienes lo intelectualicen consigan llegar a más capas, a más matices, a una lectura más compleja y profunda), "Blancanieves" se construye sobre un esqueleto: una historia por todos conocida y de la que, a pesar de ser narrativamente fiel, nos conseguimos olvidar completamente, puesto que se reinventa. Respecto al tratamiento narrativo, al tono de la adaptación: Esa versión edulcorada y filtrada del cuento de los hermanos Grimm que forma parte de nuestro inconsciente colectivo, gracias a la factoría Disney, ésa que le imprime siempre el sello de la alegría superlativa y la moralina, tan paternalista y extremamente protectora… Sin embargo, la alegría queda en esta historia mucho más justificada, por esa gracia y ese salero de una niña de Triana, que disfruta de la música, de las pequeñas cosas, de bailar sevillanas con su abuela, de jugar con ese gallo... Aunque en realidad el día de su comunión lo que más quiera es ver a su padre. Y su padre no vaya.

Los tránsitos en el tiempo son absolutamente maravillosos, la película goza de un ritmo de ese cine clásico que ya no se hace.

La película está cargada de referencias cinematográficas, de constante guiños al Cine clásico, podemos reconocer en ella por sus encuadres, claros homenajes a Orson Welles, Federico Fellini, Fritz Lang, Billy Wilder, incluso Alfred Hitchcock. Todos ellos auténticos ingenieros narrativos. Un recorrido, siempre al servicio de la historia aquí narrada, por "Ciudadano Kane" (todos esos planos picados y movimientos de grúa para introducir en un espacio algo lúgubre y adverso, especialmente la casa de Encarna par esa niña), "La estrada" (y toda esa cotidianeidad del mundo itinerante del circo, una road trip en carromato),"El crepúsculo de los dioses/Sunset Blvd." (tomada para la caracterización en un estilo diferente, de cine clásico americano, del personaje de la mala, Encarna, frívola), "Metrópolis" (la épica de la anti heroína: o ved este fotograma a la izquieda) o "Rebeca" (para recrear esa constante amenaza, la tortura mental de la antagonista, en una casa lúgubre). Todas estas referencias al cine clásico son, por tanto, la transición a otro escenario, segunda fase de la historia, cuando Carmencita, trás la muerte de su querida abuela, es trasladada a la casa de Encarna-Mientras que en el todo de la historia, especialmente al comienzo, de ahí el éxito del enfoque de esta adaptación contemporánea del cuento, las referencias cinematográficas, el poso, el sentido y el valor del homenaje es a los grandes del cine español. Buñuel, Bardem y Berlanga, AKA 'las 3 Bs del Cine Español' le dan un valor añadido, un absoluto legado, no sólo cinematográfico, sino antropológico, social, cultural, histórico... Fotogramas, incluso escenas, pero como si fueran momentos nuestros autobiográficos, revividos, de “Calle mayor” o “Viridiana”: ese tono, ese ritmo, esa austeridad, esa manera de filmar, esos planos genrales tan nobles de gente tan pequeña. Todo ello está muy presentes. 'Sabe a eso'. La película comienza con un registro pseudodocumental, que nos lleva a los inicios del cine y reconduce la historia, desde un contexto de realismo social, que en todo momento mantendrá, a ese lugar, a ese barrio, a esa familia, hasta meternos dentro de esas pupilas negro azabache heredadas de su madre trianera, y quedarnos allí dentro. Y verlo ya todo desde sus ojos.

Comentar que, dada la naturalidad y la honestidad con las que esta hecha esta película, los rumores sobre el hecho de que la película se hubiera rodado previamente a "The Artist" pero estrenado posteriormente fueran en detrimento de ésta son absolutamente inofensivos: La francesa y oscarizada película es un ejercicio de estilo; Mientras que ésta es cine en estado puro con una premisa estética. Es cierto que comparten algo inusual y que esto efectivamente, y qué mala suerte, podría impedir la entrega de un premio que se merece, pero creo firmemente que en "Blancanieves" el uso de todos los recursos es de un buen gusto y que todo contribuye a armar, a darle un 'alma' a la historia, que hay diversas referencias al cine y que es en sí misma un homenaje al Cine (más que lo es "The artist", que es, en todo caso, un guiño)
En todo caso, yo creo que recordaría más a joyas tranfronterizas entre el cine mudo y poético contemporáneo, como, por ejemplo, "Tuvalú", de Veit Helmer, ese estado recuperado de lo primigenio del cine, en las que te quedas pensando mucho tiempo, género fantástico con reminiscencias a Jean Pierre Jeunet; O "La antena" (Esteban Sapir, 2007), el verdadero primer experimento en retomar el cine mudo para reconvertirlo, una genialidad de puesta en escena y postproducción.

La película tiene otra gran virtud: el apoyo en sus personajes, espantosamente bien diseñados. Son los que tienen que ser y están donde tiene que estar, para el desarrollo de la historia. No hay fuegos de artificio. Una protagonista, sus referentes: su madre, su querida abuela, su padre. Perdidos los tres, sólo le queda su antagonista, a la que nunca se enfrenta, opero que pretenderá aniquilarla, retomar su perverso y maléfico plan, en un lugar cargado de simbolismo para la historia; Y luego están los siete enanitos, que la acogen (lo que provoca los celos de uno de ellos, posible según antagonista… humanizando la historia) con los que se va, en la vida ambulante del circo, y a la que incluyen en su show, encantados con esta sonriente chica, que luego resulta saber torear. Por un accidente, (otro bonito giro del guión para encajar las piezas) ella no recuerda nada de su vida anterior. Poco a poco recordará el toreo y a su padre, conseguirá seguir sus pasos, brillar en una plaza, toreando, sin ni siquiera tener que matar al toro pero...
Sin conseguir escapar de ese trágico destino que depara y está escrito en los cuentos, especialmente cuando se le ha jurado fidelidad, y ella, de una manera mucho más absurda, puesto que se acaba de librar de la muerte en el ruedo, sucumbirá, apenando a toda la audiencia, la de las gradas y la de las butacas, a la muerte. Aquella estúpida e icónica manzana. Y el espectador, adulto, internamente deseará con todas sus fuerzas que la historia vuelva al código infantil, del cuento, que algo o alguien la reavive. Pablo Berger, por favor.. (tic tac, tic tac..) Que se le ocurra algo ingenioso para recuperarla, que se le ocurra algo. Y es que en el cine hay muertes que son mucho más dolorosas... ¿Sabéis por qué? Porque hay personajes inolvidables, porque éste lo es porque le vimos cómo perdía todo, cómo cayó; cómo luego se levantó. Pero ¿sabéis sobre todo por qué? Porque le hemos visto nacer. Y es demasiado trise e injusto, en 'la curva de los personajes', que ahora "Blancanieves" en traje de luces, en plena gloria, en el sitio donde su padre le dedicó a su madre su amor y por eso está ahora ahora aquí... Por un mordisco, vuelva a caer y ya no se levante. Tampoco es casualidad que Encarna (Maribel Verdú) lleve una mantilla negra, cuando en la imagen prácticamente inicial, la más bella de todas, esa escena., las dos mujeres sonreían y llevaba  mantillas blancas impolutas. Y ella esperaba a una niña, y esa niña es ahora esa mujer que levanta la montera a un público que la aclama. Por cierto, qué potente la imagen de una mujer tendiéndole una manzana a un torero -en este caso ella- que pasa a dar el saludo a la gradas. Toda una revisión del mito/icono. Chapeau.
Del reparto, todo dieces: Estupenda Macarena García, va a llegar lejos, qué duda cabe… Tiene algo que lleva de la mano con ella al espectador desde el primer momento, ese carisma de Liza Milleni.
Por cierto, también impresionante todo ese tenebrismo film noir de la escena en que sus seis pequeños amigos se vengan de Encarna. Entrañable nombre para una mala: Maribel Verdú, con ese registro suyo que a veces me parece sobreactuado pero que aquí le sienta tan bien, la antagonista, la mujer del perverso plan, cuya maldad hace que la niña recupere la relación de su padre, intente salvarle, tenga después que huir. Una mujer que se queda con la fortuna de un torero para comprarse todos sus caprichos y se hace cada vez más excéntrica, más malvada; De Inma Cuesta ya he comentado el sobrecogedora belleza, el peso en oro de este cameo de dos escenas, tan poderosas,gracia a ella; Por último, comentar lo estupendo que es que la SEMINCI acabe de rendir homenaje y entregado un Premio a su Carrera a Angela Molina. Esta mañana mismo yo he vuelto en el mismo tren que ella y hemos coincidido comprando el periódico y... Os lo aseguro: Ella tiene algo que es indisoluble del cine, como si ése fuera su lugar natural. Los papeles que han hecho son muchos pero el que hace aquí, en "Blancanieves" es absolutamente hermoso, que representa ese amor de la abuela que nunca se acaba, sólo se lo lleva la muerte.
El reparto se completa con otros personajes: Los famosos siete enanitos, que aquí son siete enanos de verdad, estupendo dar con elementos del guión que lo llevan a su humanidad y verosimilitud (puesto que este detalle de la adaptación perfectamente cuadras en el hilo histórico temporal), que hacen una show circense ambulante y viven en una pequeña caravana de dos pisos. Uno de ellos enamorado de la sonriente chica; Oro, celoso, dispuesto a recuperar su lugar en la que también es su familia, en el espectáculo.
También está un ambicioso y despiadado manager, interpretado por un siempre maravilloso Josep Maria Pou, el tercer antagonista, quien lleva la trama a una parte añadida: Un cine que conmueve al espectador de la manera de antes. Que puede tener tanta crueldad que los personajes no pueden huir de sus destino y el espectador observa esto sin poder ayudarle. Aun peor que aquella pobre Gelsomina (Giuletta Masina"La estrada", de F. Fellini) maltratada y amenazada por el autoritario Zampanò (Anthony Queen). Aquí, ni siquiera enterrada, Carmen, muerta en su féretro, es una atracción más de una de esas ferias de curiosidades en las que nació, precisamente el Cine. En las garras de un tipo, ese ambicioso showman, dispuesto a todo por el "Show must go on", dispuesto a transportar un cadáver para hacer negocio. Y a dejar ese féretro sin cerrar. Un tipo que no respeta ni a los muertos... Uno de los finales más inolvidables y épicos, en cuanto a lo que es capaz de generar, contiene tanta tristeza, que esa falsa alarma de un posible happy end, uno que ya hemos asumido no va a tener, produce en nosotros casi una ofensa. 
Un epílogo absolutamente maravilloso, la guinda del guión, de la adaptación. De belleza extrema, a pesar de su crueldad. El peso de García Lorca que ya comentaba, como un charco de leche derramada, que todo lo empapa.

La única observación que podría hacer en contra es apenas un detalle, uno que parece un despiste para el cierre, puesto que los créditos finales son los concencionales de hoy, mientras que los 24 frames/seg de resto de cada uno de sus minutos cumple estrictamente, con elegancia e ingenio, la convención del cine mudo, transportándonos a un mundo llebo de magia, casi de Meliès, tal y como lo eran los créditos del comienzo.

PELÍCULA IMPERDIBLE...

8 comentarios:

  1. santamadredelamorhermoso!!!! cómo te has despachado, menudo textazo te ha salido. Aunque permíteme que quite un poco de IVA en forma de tu inercia sevillana, que creo que efectivamente te influye en exceso. Lo digo porque el tema tan torero no me va demasiado, pero en fin, laañado junto a "Catalunya uber alles" como filmes que debo ver...

    Besitos mil!!!!

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  2. Lapor, Pablo Berger dirigió también Torremolinos 73... Parece que estuvo 8 años concibiendo esta perla que yo asocio al cine clásico español más primitivo, a lo Edgar Neville. Yo creo que sí sobra, la media horita innecesaria del desarrollo con los enanos. Pero, sin duda, la primera parte es brillante, un ejercicio de estilo épico.

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  3. Hola Jose Angel. Como siempre, gracias. Mi lector number one... Bueno, es cierto que acababa de llegar de Sevilla y eso me 'entonó' un poco pero... de verdad.. El hecho de que esta película sea una maravilla no depende de eso, es lo que trataba de exponer. Que es todo un engranaje precisoista y que la combinación del cueno con referencias externas es sublime.

    La de Catalunya.. es un tortazo de realidad, puro realismo social en clave de asuntos ocultos de los que no se hablan pero están presntes, imprescindible para darse cuenta de los mismos y tener una consciencia social. Dura, directa, ambientada en tu tierra
    Ésta es algo casi opuesto, un regalo para los ojos del espectador ambientado -inauditamente- en el sur. Un estado del cine que nos lleva al mismo Meliès, una autenticidad que antes el cine tenía y que, con el tiempo, ha ido perdiendo.
    Vela, anda, vela. Que no te vas a arrepentir.

    Petonssss

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  4. Carlsssssssssss!!! Es verdad: Nebille powa', ése se me ha pasado.
    Bueno, igual te sobra un poco pero lo importante es que no pìerde el ritmo, y ayuda a que el espectador se relaje, se olvide de que el cuento,base de la historia,es uno en el que los buenos no escapan de los malos...
    Ah, sí es verdad: Es el de "Torremolinos", que yo no he visto.
    Un beSOte!

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  5. Lapor, esta vez sí me has dejado boquiabierta con tu artículo. No seré yo quien desmerezca el buen hacer cinematográfico de la película, pero, amiga Lapor, permíteme apuntar que tampoco hay para tanto. Y la mejor, Maribel Verdú, como yo lo veo.

    Me permitirás que me despache en cuanto al poderio, solera, retrato del flamenco, carácter andaluz y, como afirmas, por extensión, de todo lo español. Personalmente me carga sobremanera ese paralelismo España= toros, flamenco y vino. Somos muchos los españoles que no nos identificamos (personalmente lo del vino lo llevo con más agrado). Que me parece muy triste que volvamos a la imagen que desde las institucines se vendía hace no tantos años, con todos mis respetos para los andaluces. Otra vez, y para los Oscar, aunque el retrato se queda un tanto corto: aqui ahora se lava el dinero negro mejor que en ningun otro sitio y dentro de poco tambien vamos a ser un buen destino para tahures, proxenetas, traficantes y todo tipo de negocios asociados al juego "legalizado". Gran pais el nuestro. Que hay mucha más cultura (otras culturas, como reza el subtítulo de este blog) al norte de Sierra Morena.

    La transfiguración de personjes del cuento a esa pretendida nuestra cultura y tradición se hace desde planteamientos absolutamente tópicos y un tanto rancios: toreros, toreras, tonadilla, flamenco y pandereta, populismo secular y niña maltratada que, por bien interpretada que esté, carece de matices como personaje y no deja de ser un híbrido entre diferentes princesitas infantiles maniqueas de lágrima fácil: Blancanieves, la Cenicienta y hasta laBella durmiente se intuyen en diversas escenas. Y el puntazo de los enanos toreros, con permiso de Tod Browning, la parada de los monstruos. Como anillo al dedo. Nos lo merecemos. Hemos pasado página a la Historia reciente, pero no nos hemos molestado en que las nuevas generaciones la hubieran leído primero.


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  6. Hola Babel!!!
    Bueno, veo que hay debate, que la cosa está 'on fire'.

    Entiendo lo que dices y estoy muy de acuerdo contigo en esa parte de la crítica (también me saca de quicio todo eso) pero... no acabo de verle la relación, al menos directa, con lo que trata y es la película.
    Por el simple hecho de estar ambientada en la Sevilla de los años 20, por esa elección de puesta en escena / tratamiento temporal, aparecen elementos y personajes que luego hemos ido considerando clichés o pero que por aquel entonces eran lugares comunes, puro costumbrismo.. Pienso..

    Yo aprecio y he tratado de enfocar con el post la película en su valor cinematográfico, exclusivamente. la escena que más comento la que va casi al principio sencillamente es una delicia, del plano, de la composición, del código del cine mudo, del homenaje al cine..

    Respecto a la adaptación: claro que es como un conglomerado de todos los cuentos que ya conocemos y por tanto se queda en un nivel de caracterización de personaje que desde luego no es un Casavettes pero... tampoco pegaría.. esto es otra cosa, nada de cine de autor, una historia universal, que emociona. En la que para mí el ingenio viene del concepto de la antiheroína, que lucha por salvar su honor, a lo Fritz Lang. Y el caso es que uno consigue ver la película entera sin ser consciente de que es el cuento de Blancanieves....

    Sobre temas de actualidad o cómo lo 'cañí' no es un sentimiento superado.. Podríamos hablar largo y tendido. Pero no creo que Blancanieves dé una imagen de la que sentirse avergonzados. Y yo no soy ni taurina, ni andaluza.. pero veo a García Lorca en muchas cosas de la película y eso me gusta me da una densidad y una profundidad a todo..

    un beso!
    Y QUE CONTINÚE EL DEBATUELOOOOO

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  7. Estampas curiosas, una mirada diferente, un final desolador.... Hay buen material y hermoso cine en las imágenes de 'Blancanieves' que nos trae Pablo Berger. Aunque no sé si el hecho de que se haya llevado diez Premios Goya en la última edición dice mucho de nuestro cine. Un saludo!!!

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  8. Me ha gustado mucho tu Blog, y este post en particular, es un gusto visitarte.
    Te invito a visitarme en:
    http://el-cine-que-viene.blogspot.com/


    Un gran saludo, Oz.

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