Los White Stripes han sido plato de mi gusto pero nunca en el TOP20. Sí fui (y sigo siendo) una gran fan del "Seven nation" y sigo pensando que es su único hit, que de hecho con él rozaron el cielo del R&R, lograron hacer el tema que sus admirados Rolling Stones siempre hubieran querido hacer. Por otro lado, como figuras, les temía muy asociados a esa foto de Any Leibovich, la del dardo en la diana, tan escénica, tan circense; Y, por otro lado, me llamó la atención y dio curiosidad que formasen parte de ese proyecto de Jarmusch, director melómano por excelencia, que acabó por ser "Coffee and cigarretes" donde, volviendo a verlo, creo que Meg mostraba aptitud y actitud de actriz, especialmente de cine independiente. Esto por decir la 'imagen' que yo tenía previamente de ellos...
En cualquier caso, he empezado con ellos este año, y que ha sido así literalmente, porque os haré una pequeña confesión: la noche del 31 al 1, en un paso estratégico por casa... no puede evitar sucumbir y quedarme enganchada al documental, que estaban emitiendo en LA2 (para gustos los colores de qué hacer esa noche), verlo hasta el final y sólo después incorporarme a la salida nocturna.
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Es verdad que es increíble que, siendo sólo dos, puedan armar todo ese barullo, quizá por eso escucharles mucho me sature, se me haga muy homogéneo, no me acaban de entrar.. Comparados con el 'noise' como reivindicación post.grunge (Sonic Youth, Pixies, YLT...) o el 'noise' como nacimiento de la música industrial (E.N., etc.), los White Stripes se quedan en 'grupo de campamento', sonido salido de un garaje de ensayo. Que me recuerda un concierto de riot grrrl en el que estuve hace poco en el Siroco. Quizá la gracia sea precisamente eso: esa ingenuidad, ese 'teen spirit'.
Me gustan mucho los documentales 'melomanos' y he visto varios buenos (en los festivales de cine cada vez es más habitual o se apuesta más por una sección de este tipo, me da pena no haber conseguido ir aun al In-Edit de BCN), me gusta éste y andaba con ganas de postearlo. Me gusta porque les desmitifica, y ése es siempre el verdadero valor del registro documental en estos casos.
Todo es verdaderamente muy cercano, les sentimos muy cerca, como a un palmo; se escucha el silencio de un momento de descanso momentos previos a un concierto, se escuchan los silencios incómodos; se masca la pequeña tensión de un gesto, tensión que debe producir el cansancio acumulado; se nota la adrenalina del directo; el agotamiento a posteriori; esa especie de extraña pereza de tener que comenzar, cada día de gira, ese ciclo de entra en situación, to be on stage, seducir al público, ser una rock star....; de llevar esa doble vida, entre ser una persona normal, incluso alguien un poco asocial, y ser estrella del rock, alguien que se entrega a una masa. Y sobre todo me ha descubierto la timidez extrema de Meg White, que desconocía. El documental sigue a este singular par, que se comunica entre sí con extraños códigos, sigue ese carácter tan intrínseco y retraído, 'tan poco rock star', de ella, el cómo choca tanto con lo enérgica que es su música y con los dimes y diretes del éxito.
La segunda cosa que hace especial o le da un interés/valor añadido al documental es cómo también muestra mucho de ese vínculo de su relación. 'The northern lights' quiere decir aurora boreal, lo cual además de una metáfora, curiosamente me lleva de golpe a Ana y Otto y a esa maravillosa historia de unos no-hermanos que se enamoran, separan, encuentran y desencuentran... "Los amantes del Círculo Polar", de J.Medem. Algo de eso entre líneas también hay. Es cierto que, aunque a Jack (diga que) le moleste, las bandas de hermanos parecen un género en sí mismo, y un número apabullante de ellas, de todos los estilos, está formada por hermanos de sangre. También que los hermanos pueden ser muy diferentes y esto mismo fortalecer o perjudicar el espíritu de la banda. Ayer mismo me daba cuenta de que tres de mis grandes amigas tienen un solo hermano y que son tan extremadamente diferentes, tan 'poli bueno poli malo', que parece que uno de los dos sea adoptado.
Lo mismo ocurre con White Stripes: Jack, un líder nato, un tipo sin tapujos, con desparpajo, un genio, un torbellino de ideas, inquieto, creativo, que da la sensación de que no puede parar de crear, de que para él la música es algo tan visceral que no dormiría, un poco Peter Pan, impulsivo, que hacer y decir lo que le viene en gana, quizá un poco egocéntrico..; Y luego está ella, Meg, (que se siente) tan pequeña, tan escasa en palabras, escondida en su melena lacia, con sus cigarros silenciosos, como si siempre estuviera en el lugar equivocado, indefensa, asustadiza, tensa en las reuniones, entre la multitud, lánguida, como una pequeña Emily en vivo... Como uno de los 'niños perdidos' de Peter Pan, al que nunca ha cuidado nadie realmente, ni dado cariño. Aquella niña de pocos amigos que luego se hizo mayor y sólo quería estar con su hermano, que le ha admirado siempre, que pronto empezó a quererlo tanto.. Un sentimiento puro (no declarado) de Amor. Y él: el hermano mayor que rechazó citas con chicas por quedarse ensayado con su hermana, haciendo punteos con su guitarra. Al menos así me imagino yo que todo comenzó.
En "WHITE STRIPES UNDER GREAT WHITE NORTHERN LIGHTS" Jack, verdadera cabeza pensante y alma de la banda, seguro, muy directo y confidente, contesta a las preguntas que se les lanzan en momentos de tranquilidad, de backstage, que escuchamos fuera de campo, acerca de cómo se consolidaron como banda, qué se dice y espera de ellos, lo que parece siempre agitarle, ponerle irascible, nervioso. Mientras, su hermana, con la cabeza baja, siempre negando el turno de palabra, sonríe, asiente. Ella tiene algo entrañable, magnético... Viendo el documental, parece otra persona quien se sube al escenario y aporrea de esa manera (con tanta energía) la batería. Yo creo que es porque él está a su lado y quien se la contagia.
Por cierto, aquí un pequeño aperitivo en el que Meg, la eterna secundaria de White Stripes, toma algo más de protagonismo y canta. Tiene una voz muy bonita, sensual. Canta con los ojos cerrados, quién sabe si para abstraerse...
No sé.. yo diría que al final White Stripes (en general y under great white northern light) es una historia de amor. Una historia de amor que duró lo que la banda estuvo en activo, aunque nunca se besaran.
De un amor no correspondido, o no de la forma que tal vez ella quería, que por so ella muchas veces estaba sola, desanimada, insegura... Y no me refiero al incesto fraternal (en "Las vidas posibles de Mr. Nobody" y "Los amantes del C.P." la suerte era ser hermanastros), sino a un comportamiento y a un funcionamiento más de amor platónico. De dos hermanos que se han pasado la vida juntos: ensayando, yendo al colegio, luego a la universidad, seguro que a la misma o al mismo campus; y, si no, echándose de menos, que sencillamente no están acostumbrado a vivir uno sin el otro. Por eso quizá da más pena pensar que White Stripes se disolviera, que ya no exista. Qué habrá sido de Meg, de la dulce Meg... Porque Jack siempre ha estado activo, en numerosas y sonadas colaboraciones, como productor, etc. Pero ella.. ¿Qué fue lo que les separó? Probablemente, aunque en el documental no se diga ni atisbe directamente: la fama. Ella no sabía llevarla y él sí estaba dispuesto. Lo mismo le ocurrió al batería de Arctic Monkeys, tiene que ser muy extraño lo que se produce en la cabeza cuando uno pasa de ensayar con unos amigos en un barrio de Sheffield a cargar, de pronto, con la responsabilidad de esta a la altura para tanta gente, de vivir en una montaña rusa. Lo dejó. Le sustituyeron. Continuaron. Y así muchos otros casos. Pero White Stripes eran dos. Y, entre ellos, ese vínculo que parece casi místico, tan de raíz, que yo creo que le resultaría insoportable a cualquier otro miembro que entrase a formar parte de la banda.
Además, es curioso y ella lo explica realmente bien (en una de las pocas veces que habla) cuando van en un camión con un hombre que les lleva a algún lugar en una pequeña localidad de Canadá y les pregunta si hacen 'música rara'. Ella contesta que no, pero que en realidad son una banda de Rock'n'roll pero sólo de dos, y que eso 'es raro'. Y es verdad: es un reto en sí mismo, da una sensación de agotamiento y cansancio sólo de verles. Música hecha con batería y guitarra; o con percusión y teclado. Que siempre estará incompleta y será imperfecta en su estilo&género, porque le faltan instrumentos. no porque no sepan usarlos (Jack, el absoluto hombre-orquesta, casi seguro) sino porque no tienen más que 2 manos. Pero nunca se plantearon incorporar a nadie. Tal vez porque ya estaban bien los dos. O porque les gustaba el experimento y quisieron dilatarlo, mantenerlo; o porque White Stripes era 'así y eso'.
*
Para acabar y poner la guinda, decir que hay un par de escenas de las que casi quitan el hipo, esas pequeñas joyas que da la realidad a veces: una improvisación, que ocurra algo... Dos momentos en los que están más unidos que nunca, en los que parece que todo lo demás, el resto de la gente, sobre.
El primero cuando en el biss de uno de los conciertos se acercan a despedirse del público a pie de escenario y él la coge y bailan, sin música. El público les mira absolutamente encantado, exaltado, aplaudiéndoles. Un momento intimo enfrente de una multitud (grandes momentos, grandes imágenes, siempre). Un recuerdo imborrable para los presentes, seguro, porque fue fruto de la magia del momento, de un Jack cariñoso y romántico con Meg. Cómo ella le mira a él es también, para mí, la esencia de toda la historia, del documental, de este post..: esa gran admiración, ese Amor infinito. El momento álgido de esa 'bitácora anímica' que es este documental de los White Stripes, en el que todo es sincero y aflora,
El segundo: cuando están en una sala, sentados, los dos, en el banco del piano. Él tocando y ella escuchándole. La cámara se acerca desde un plano general y mantiene el primer plano de ella, perdiéndole incluso a él, que canta emocionado, como si pudiera adelantarse a que ella va a sufrir un cambio, a que hay algo extraño le está removiendo por dentro. La cámara, el espectador se siente/nos sentimos despreciados voyeurs, preferiríamos levantarnos, salir, cerrarles la puerta, dejarles solos... Ella empieza a llorar silenciosamente, pero él no la ve porque está tocando. La canción ni siquiera es triste. Cuando acaba de tocar, Jack, en estado alegre, que ni siquiera ha visto las lágrimas de su hermana, le pasa el brazo por el hombro y la coge, y enseguida algo nota y la coge y la abraza más fuerte, y entonces ella sí que llora. Uno de esos abrazos más curativos que mil medicamentos. Uno de los finales más bonitos de todo el cine, aunque esto sea un documental, de una banda. Meg en los brazos de Jack, como Otto en los ojos de Ana... Una escena apoteósica. Me recuerda esa escena del piano en el estudio de "Once" en la que Marketa rompe a llorar mientras toca y Glen la consuela. La de White Stripes la supera en intensidad pero comparten esa intimidad especial que se establece entre dos personas, ese vínculo que parece estar por encima de todas las cosas, irrompible. Ese vínculo sentimental que hace que nazca una banda, que se quiera compartir un proyecto musical. Y no es casualidad porque es Swell Season también eran pareja en la vida real. Les tengo cariño, posteé su entrañable concierto y también pude ver cómo ella era en vivo (casi) tan tímida como Meg y se dejaba arropar por Glen como Meg por Jack.
The Swell Season también se separaron. En fin ¿qué está pasando: está muriendo el amor-escénico...?
*La he buscado y la he encontrado (después de escribirlo, para mantener mi 'memoria' de la escena), aquí la tenéis. Lo que se llama touching, conmovedora y maravillosa:
En cualquier caso, he empezado con ellos este año, y que ha sido así literalmente, porque os haré una pequeña confesión: la noche del 31 al 1, en un paso estratégico por casa... no puede evitar sucumbir y quedarme enganchada al documental, que estaban emitiendo en LA2 (para gustos los colores de qué hacer esa noche), verlo hasta el final y sólo después incorporarme a la salida nocturna.
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Es verdad que es increíble que, siendo sólo dos, puedan armar todo ese barullo, quizá por eso escucharles mucho me sature, se me haga muy homogéneo, no me acaban de entrar.. Comparados con el 'noise' como reivindicación post.grunge (Sonic Youth, Pixies, YLT...) o el 'noise' como nacimiento de la música industrial (E.N., etc.), los White Stripes se quedan en 'grupo de campamento', sonido salido de un garaje de ensayo. Que me recuerda un concierto de riot grrrl en el que estuve hace poco en el Siroco. Quizá la gracia sea precisamente eso: esa ingenuidad, ese 'teen spirit'.
Me gustan mucho los documentales 'melomanos' y he visto varios buenos (en los festivales de cine cada vez es más habitual o se apuesta más por una sección de este tipo, me da pena no haber conseguido ir aun al In-Edit de BCN), me gusta éste y andaba con ganas de postearlo. Me gusta porque les desmitifica, y ése es siempre el verdadero valor del registro documental en estos casos.
Todo es verdaderamente muy cercano, les sentimos muy cerca, como a un palmo; se escucha el silencio de un momento de descanso momentos previos a un concierto, se escuchan los silencios incómodos; se masca la pequeña tensión de un gesto, tensión que debe producir el cansancio acumulado; se nota la adrenalina del directo; el agotamiento a posteriori; esa especie de extraña pereza de tener que comenzar, cada día de gira, ese ciclo de entra en situación, to be on stage, seducir al público, ser una rock star....; de llevar esa doble vida, entre ser una persona normal, incluso alguien un poco asocial, y ser estrella del rock, alguien que se entrega a una masa. Y sobre todo me ha descubierto la timidez extrema de Meg White, que desconocía. El documental sigue a este singular par, que se comunica entre sí con extraños códigos, sigue ese carácter tan intrínseco y retraído, 'tan poco rock star', de ella, el cómo choca tanto con lo enérgica que es su música y con los dimes y diretes del éxito.
"White stripes under great nothern lights" no es sólo un seguimiento de su gira en Canadá, es casi un presagio de que la banda iba a acabar, de que tenía algo perenne, frágil: ella. Es sobre todo una road movie (y todos sabemos que en ella es tan importante el viaje exterior, la idea de desplazarse, viendo personajes, paisajes; como el viaje interno/interior, la experiencia del propio viaje, la transformación psíquica). Ya lo decía Kerouac -y lo habré recordado yo mil veces en este blog-: "Lo importante es el viaje, no el destino", lema del on the road. Aveces se pueden hacer viajes sin hacer kilómetros.
Con habilidad y paciencia, sin ningún tratamiento extraño ni intención de impresionar, con movimientos de cámara y planos absolutamente naturales, sencillos.. una tendencia al plano medio corto, como decisión moral de querer estar cerca de ellos, lo más posible... Emmet Malloy logra en este documental consigue meterse en los recovecos internos de White Stripes, ser un injerto, una sombra, un reflejo fideligno de todos los momentos, de todos los estados de ánimo, de ellos mismos, de sus dudas, sus recuerdos, de ese algo agridulce que debe ser en el fondo un gira, tan triste como la felicidad recordada (así se llamaba una pieza en la que yo participé), todo se queda en reposo, como un poso, latente. Ese poso a veces nos hace llorar, sentirnos frágiles, un extraño síndrome de 'homesick', aunque no sea exactamente la casa -no sepamos qué- lo que echamos en falta. Al menos para quien viaje de manera nostálgica, si es que de manera no planificada lo es o siempre acaba siéndolo. Y Meg y Jack, White Stripes, son seres nostálgicos, no hay duda. Y toda esa experiencia del directo = ese algo breve pero intenso; del contacto con el público, al que nunca volverán a ver, todos esos personajes secundarios, personas a las que ellos no conocen pero que se sienten como sus viejos amigos, fanes, cómo podrían dar alguna pista de qué uno anhela o hacia dónde va. Cómo les afecta a ellos la experiencia del directo, esa amalgama de sentimientos, de cómo (sobre todo en ella) parece que le ejerza un tremendo vacío, un horror vacui..La segunda cosa que hace especial o le da un interés/valor añadido al documental es cómo también muestra mucho de ese vínculo de su relación. 'The northern lights' quiere decir aurora boreal, lo cual además de una metáfora, curiosamente me lleva de golpe a Ana y Otto y a esa maravillosa historia de unos no-hermanos que se enamoran, separan, encuentran y desencuentran... "Los amantes del Círculo Polar", de J.Medem. Algo de eso entre líneas también hay. Es cierto que, aunque a Jack (diga que) le moleste, las bandas de hermanos parecen un género en sí mismo, y un número apabullante de ellas, de todos los estilos, está formada por hermanos de sangre. También que los hermanos pueden ser muy diferentes y esto mismo fortalecer o perjudicar el espíritu de la banda. Ayer mismo me daba cuenta de que tres de mis grandes amigas tienen un solo hermano y que son tan extremadamente diferentes, tan 'poli bueno poli malo', que parece que uno de los dos sea adoptado.
Lo mismo ocurre con White Stripes: Jack, un líder nato, un tipo sin tapujos, con desparpajo, un genio, un torbellino de ideas, inquieto, creativo, que da la sensación de que no puede parar de crear, de que para él la música es algo tan visceral que no dormiría, un poco Peter Pan, impulsivo, que hacer y decir lo que le viene en gana, quizá un poco egocéntrico..; Y luego está ella, Meg, (que se siente) tan pequeña, tan escasa en palabras, escondida en su melena lacia, con sus cigarros silenciosos, como si siempre estuviera en el lugar equivocado, indefensa, asustadiza, tensa en las reuniones, entre la multitud, lánguida, como una pequeña Emily en vivo... Como uno de los 'niños perdidos' de Peter Pan, al que nunca ha cuidado nadie realmente, ni dado cariño. Aquella niña de pocos amigos que luego se hizo mayor y sólo quería estar con su hermano, que le ha admirado siempre, que pronto empezó a quererlo tanto.. Un sentimiento puro (no declarado) de Amor. Y él: el hermano mayor que rechazó citas con chicas por quedarse ensayado con su hermana, haciendo punteos con su guitarra. Al menos así me imagino yo que todo comenzó.En "WHITE STRIPES UNDER GREAT WHITE NORTHERN LIGHTS" Jack, verdadera cabeza pensante y alma de la banda, seguro, muy directo y confidente, contesta a las preguntas que se les lanzan en momentos de tranquilidad, de backstage, que escuchamos fuera de campo, acerca de cómo se consolidaron como banda, qué se dice y espera de ellos, lo que parece siempre agitarle, ponerle irascible, nervioso. Mientras, su hermana, con la cabeza baja, siempre negando el turno de palabra, sonríe, asiente. Ella tiene algo entrañable, magnético... Viendo el documental, parece otra persona quien se sube al escenario y aporrea de esa manera (con tanta energía) la batería. Yo creo que es porque él está a su lado y quien se la contagia.
Por cierto, aquí un pequeño aperitivo en el que Meg, la eterna secundaria de White Stripes, toma algo más de protagonismo y canta. Tiene una voz muy bonita, sensual. Canta con los ojos cerrados, quién sabe si para abstraerse...
No sé.. yo diría que al final White Stripes (en general y under great white northern light) es una historia de amor. Una historia de amor que duró lo que la banda estuvo en activo, aunque nunca se besaran.
De un amor no correspondido, o no de la forma que tal vez ella quería, que por so ella muchas veces estaba sola, desanimada, insegura... Y no me refiero al incesto fraternal (en "Las vidas posibles de Mr. Nobody" y "Los amantes del C.P." la suerte era ser hermanastros), sino a un comportamiento y a un funcionamiento más de amor platónico. De dos hermanos que se han pasado la vida juntos: ensayando, yendo al colegio, luego a la universidad, seguro que a la misma o al mismo campus; y, si no, echándose de menos, que sencillamente no están acostumbrado a vivir uno sin el otro. Por eso quizá da más pena pensar que White Stripes se disolviera, que ya no exista. Qué habrá sido de Meg, de la dulce Meg... Porque Jack siempre ha estado activo, en numerosas y sonadas colaboraciones, como productor, etc. Pero ella.. ¿Qué fue lo que les separó? Probablemente, aunque en el documental no se diga ni atisbe directamente: la fama. Ella no sabía llevarla y él sí estaba dispuesto. Lo mismo le ocurrió al batería de Arctic Monkeys, tiene que ser muy extraño lo que se produce en la cabeza cuando uno pasa de ensayar con unos amigos en un barrio de Sheffield a cargar, de pronto, con la responsabilidad de esta a la altura para tanta gente, de vivir en una montaña rusa. Lo dejó. Le sustituyeron. Continuaron. Y así muchos otros casos. Pero White Stripes eran dos. Y, entre ellos, ese vínculo que parece casi místico, tan de raíz, que yo creo que le resultaría insoportable a cualquier otro miembro que entrase a formar parte de la banda.
Además, es curioso y ella lo explica realmente bien (en una de las pocas veces que habla) cuando van en un camión con un hombre que les lleva a algún lugar en una pequeña localidad de Canadá y les pregunta si hacen 'música rara'. Ella contesta que no, pero que en realidad son una banda de Rock'n'roll pero sólo de dos, y que eso 'es raro'. Y es verdad: es un reto en sí mismo, da una sensación de agotamiento y cansancio sólo de verles. Música hecha con batería y guitarra; o con percusión y teclado. Que siempre estará incompleta y será imperfecta en su estilo&género, porque le faltan instrumentos. no porque no sepan usarlos (Jack, el absoluto hombre-orquesta, casi seguro) sino porque no tienen más que 2 manos. Pero nunca se plantearon incorporar a nadie. Tal vez porque ya estaban bien los dos. O porque les gustaba el experimento y quisieron dilatarlo, mantenerlo; o porque White Stripes era 'así y eso'.
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Para acabar y poner la guinda, decir que hay un par de escenas de las que casi quitan el hipo, esas pequeñas joyas que da la realidad a veces: una improvisación, que ocurra algo... Dos momentos en los que están más unidos que nunca, en los que parece que todo lo demás, el resto de la gente, sobre.El primero cuando en el biss de uno de los conciertos se acercan a despedirse del público a pie de escenario y él la coge y bailan, sin música. El público les mira absolutamente encantado, exaltado, aplaudiéndoles. Un momento intimo enfrente de una multitud (grandes momentos, grandes imágenes, siempre). Un recuerdo imborrable para los presentes, seguro, porque fue fruto de la magia del momento, de un Jack cariñoso y romántico con Meg. Cómo ella le mira a él es también, para mí, la esencia de toda la historia, del documental, de este post..: esa gran admiración, ese Amor infinito. El momento álgido de esa 'bitácora anímica' que es este documental de los White Stripes, en el que todo es sincero y aflora,
El segundo: cuando están en una sala, sentados, los dos, en el banco del piano. Él tocando y ella escuchándole. La cámara se acerca desde un plano general y mantiene el primer plano de ella, perdiéndole incluso a él, que canta emocionado, como si pudiera adelantarse a que ella va a sufrir un cambio, a que hay algo extraño le está removiendo por dentro. La cámara, el espectador se siente/nos sentimos despreciados voyeurs, preferiríamos levantarnos, salir, cerrarles la puerta, dejarles solos... Ella empieza a llorar silenciosamente, pero él no la ve porque está tocando. La canción ni siquiera es triste. Cuando acaba de tocar, Jack, en estado alegre, que ni siquiera ha visto las lágrimas de su hermana, le pasa el brazo por el hombro y la coge, y enseguida algo nota y la coge y la abraza más fuerte, y entonces ella sí que llora. Uno de esos abrazos más curativos que mil medicamentos. Uno de los finales más bonitos de todo el cine, aunque esto sea un documental, de una banda. Meg en los brazos de Jack, como Otto en los ojos de Ana... Una escena apoteósica. Me recuerda esa escena del piano en el estudio de "Once" en la que Marketa rompe a llorar mientras toca y Glen la consuela. La de White Stripes la supera en intensidad pero comparten esa intimidad especial que se establece entre dos personas, ese vínculo que parece estar por encima de todas las cosas, irrompible. Ese vínculo sentimental que hace que nazca una banda, que se quiera compartir un proyecto musical. Y no es casualidad porque es Swell Season también eran pareja en la vida real. Les tengo cariño, posteé su entrañable concierto y también pude ver cómo ella era en vivo (casi) tan tímida como Meg y se dejaba arropar por Glen como Meg por Jack. The Swell Season también se separaron. En fin ¿qué está pasando: está muriendo el amor-escénico...?
*La he buscado y la he encontrado (después de escribirlo, para mantener mi 'memoria' de la escena), aquí la tenéis. Lo que se llama touching, conmovedora y maravillosa:



Pintaza que tiene el documental, con esa pedazo de descripción que le dedicas me entran muchas ganas de verlo. No es mi banda favorita pero me encantan, ese "Elephant" me parece una maravilla, así que razón de más para que me guste el documental.
ResponderSuprimirMe encantó el paralelismo que haces con The swell season, esa preciosa conexión musical entre una pareja (que tiene que ser taaaaaaaaaaaaaan bonito, tengo una pareja de amigos que son así y es genial) y su "triste" final. Será que algo así es tan bonito que no puede ser real??
Un besazo!!!
hola Atticus!!!!! como siempre, gracias. pues sí, mnewrece la pena. es muy interesante, sobre todo porque la verdadera protagonista es Meg. un besote
ResponderSuprimirMe ha encantado el post. Muy dulce, como Meg.
ResponderSuprimirhola. gracias JMH!!! Es que Meg es adorable, también tan débil y tan tímida... viendo el documental, en realidad uno entiende perfectamente cómo no siguieron juntos. Por cierto, tengo la impresión de que no era sólo la fama lo que le incomodaba, que tmb esa especie de barroquismo que fue cogiendo su estil(ISM)o: cada vez más circense, más cabaretero, más ¿..sensual? sencillamente (parece que) ella no se lo creía, o le parecía prescindible, probablemente tmb por cuestión de timidez.
ResponderSuprimir"lograron hacer el tema que sus admirados Rolling Stones siempre hubieran querido hacer."
ResponderSuprimireso ni de coña!! de acuerdo que ahora los Stones pueden resultar un tanto patéticos, pero si lo lograron (hacer ese tema que siempre hubiesen querido hacer).....es mas, lo lograron en varias ocasiones.....no hay mejores discos en el universo del R&R que Sticky Fingers, Let it Bled y Exile on Main Street.....esas tres joyas están llenas de esas canciones que siempre hubiesen querido hacer, y doy fe de que lo consiguieron......con perdón, pero mis queridos White Stripes (conste que me encantan) no les llegan ni a la cintura con Seven Nation (magnifico por otra parte).....y de verdad que no creo que en este caso se pueda aplicar lo de "para gustos los colores"....me temo que nadie se acercará nunca tanto a la perfección de esos tres discos, ni tan solo mis queridos Black Keys (que para mi llevan mejor camino incluso que los Stripes).
eh, Josep!!!! Qué bueno verte por aquí. Cómo te mueves por la red, chico.. (*_*).
ResponderSuprimirPero.. no vale dejar de leer después de la cuarta línea, cuando la ira te corroe, jajaaaaa!!!
A ver, no quería poner en duda el power de os Rolling (Dios (del rock) me libre..); de hecho, yo misma comento en el post que el sonido de los White Stripes es absolutamente imperfecto, ruidoso, 'teen spirit'.. Me refería a que el 'Seven nation' es un super.hit, el tema por el que mucha gente les conoce, mientras que el resto de la discografía es casi desconocida para el público... Lo mismo pasa con ellos, este documental nos acerca a ellos de verdad: A eso me refería en realidad, a que a veces los grupos son la punta del iceberg pero.. luego está todo ese fondo, ese 'cuerpo', la parte misteriosa, quizá tmb la vulnerable.. Y los W.S. parece que bajo (esos guitarreos contundentes de) el 'Seven nation' se protejan. Cuando son en realidad unnos críos que sienten el vértigo de la fama, que necesitan de ese 'sabor' del directo.
Pero vamos, que llevo una eternidad sin escuchar a los Rolling, así que te acepto el reto de revisarlos y te agradezco la recomendación!!
Un besote