martes, 20 de septiembre de 2011

"EL ÁRBOL DE LA VIDA" DE TERRENCE MALICK: Catarsis cinematográfica, el Cine total (II) / Historias bajo la cúpula de cristal de la moral..

Cada año el Cine –ese arte de contar en clave narrativa con imágenes, a día de hoy sonoras- tiene cientos de nietos pero sólo uno de ellos, una película, es el especial, el imprescindible, una obra maestra, una película de los pies a la cabeza (o de la raíz a la copa), un compromiso con la imagen y con el público, un logro, un placer paralos ojos y el intelecto, una suerte de piezas que encajan a la perfección, una muestra de talento… El caso es que después de ver "El árbol de la vida" y de que, tal y como yo ya pensaba previamente, comprobar que tiene todas esas virtudes, le viene a a uno una pregunta..: Qué tiene Terence Mallick qué talento tan poderoso que uno solo quiere que todas las películas sean como ésta… Las películas especiales hacen parecer a las demás mediocres.

“El árbol de la vida” es una obra cinematográfica total, una verdadera catarsis. Una síntesis de los mejor del último cine contemporáneo, todo tan sabiamente conjugado, sin derecho ni sospecha al reproche de copia, en su plena intensidad. Por ejemplo, las imágenes de meteoritos, abstracciones, explosiones, -posibles, inventadas metafóricas-, cambios en el mundo, ciclos, algo orgánico, esos movimientos slow motion de una escala sin precisar, algo cambiante y absolutamente bello, son de una belleza total, o tal vez destructiva, que recuerda a esas escenas en cadena de “Adaptation (El ladrón de orquídeas)” de Spike Jonzes, una maravilla, también sublime, que consigue mantener la trama en un absoluto rompecabezas matrioskiano (obra, como no, de Kaufman, el único que podría hacerlo). Algo que, en clave matemática y rozando la obsesión, contemplaba aquel personaje de “PI, faith in chaos” de Darren Aronovsky, otra maravilla abstracta. Son también referentes de momentos álgidos -y de todos ellos parece tomar algo el nuevo filme de Malick-: “Amelie”, Jeunet/Caro en estado puro, y esos maravillosos créditos, que conseguían recopilar todo esos momentos mágicos de la infancia; o cómo“Eternal sunshine of spotless mind” Gondry/Kaufman, guardó a buen recaudo los momentos entrañables y absolutamente inolvidables, todos esos ‘lugares comunes’ que todos querríamos tener en un cajoncito bajo llave, para siempre, aunque ese amor ya se hubiera desvanecido, porque son las cosas que le hacen a uno ser más feliz, mejor persona, y algo de eso había también en “Las vidas posibles de Mr Nobody” de Jaco Van Dormael y su en parte pretexto: “Los amantes del Círculo Polar” de J.Medem; Además, está esa presencia del elemento natural, esa debilidad por fotogramas que son verdaderos cuadros de Courbet en vivo, el sentido de fábula, que planteó Lars Von Trier en “Anticristo” pero que no conseguía poner tan al servicio de la historia como aquí que se produce una verdadera simbiosis.
Fijaos en este 'póster multipantalla', en todos esos frames de la película: basta observarlos para intuir que esta película tiene un tratamiento especial, una importancia estética que esconde algo mayor: una tremenda, inaudita y estremecedora belleza, ‘awesome’, algo vital y natural, una capacidad metafórica, su valor penetrante, su carácter de sinécdoque del mundo, de los sentimientos más universales y profundos: el amor fraternal, paternal, el amor y el odio, la vida y la muerte, como constante y palpitante ciclo, de una misma cosa; o el deseo de ser mejor persona; querer algo que no nos pertenece; recoger los frutos que uno sembró..
Lo primero que la hace especial es que es una de esas películas de personajes oprimidos que viven bajo el techo -y el peso- de la moral, esos seres se quedan pasmados, como iluminados ante la fe espiritual y deciden siempre ir por el buen camino o buscarlo, enfrentándose y renunciando a sus propios deseos, exorcizando sus propios demonios. “Luz silenciosa" (Carlos Reygadas) era el drama de un hombre dividido, o “La cinta blanca” (Michael Haneke) la cuerda floja, el pulso entre el bien y el mal, todo ello por cortesía e influencia del mismísimo Carl Theodor Dreyer, uno de esos grandes nombres del cine que hace posible que estos cineastas hayan podido heredar un cine de contemplación que llega a ser sublime y a dejar al espectador casi en estado de éxtasis. Sin duda ese tipo de drama interior que viene de los más profundo, de las entrañas, sólo se puede narrar en clave de melodrama, el que eligió el ambiente de opresión como factor que afecta o define de tal manera a los personajes que casi los destruye, les hace sucumbir a algo que no es o que anhelan. Ya ocurrió -y pudimos ver las trágicas consecuencias- en “Esplendor en la hierba” (Elia Kazan) y otros tantos melodramas de los 50’s-60’s; y, a día de hoy, "Las virgenes suicidas" (Sofia Coppola) de manera absolutamente genial lo recogía y “Camino” (Javier Fesser), en otras cicnstanicas, otro choque contra la cúpula de cristal, lo recuperaba, una relación en la que hasta el amor de la madre se ha contaminado por una influencia mayor: enderezar ‘el camino’, el rigor de la severa moral, y sin él nunca lo logrará... Todas ellas historias fabulosas.
En segundo lugar, la hace inolvidable y especial serlo también el personaje de la madre: la madre es el Todo, la referencia, la inspiración… La ‘mamma’, una figura tremendamente cinematográfica, visceral, infinita, que tiene tanto amor que dar, el ‘amor (casi) fou’, esa hermosa amistad hacia la mujer que uno ama siendo niño, que puede llegar a confundir los sentimientos, como ocurría en "Un soplo al corazón” de Louis Malle. En realidad el amor maternal, el que uno necesita cuando es pequeño, es muy parecido al valor reconfortante que da el Cine con mayúsculas, sólo él consigue logarlo, humanizarse, establecer un contacto con nosotros, el, espectador, dejarnos un poso, transmitirnos nostalgia, darnos una caricia, esa agradable sensación de brisa en la cara, o llevarnos a lo más profundo en un fundido en negro. En definitiva, proporcionarnos una nueva belleza y una nueva camada/extracto/visión del mundo, como si fuera un mapa topológico del estado de las Cosas. Jessica Chastain, absolutamente memorable, estremecedoramente bella.. que se prepare ya el vestido de gala y el discurso de agradecimiento, porque se llevará el Oscar®, es imposible que no sea así. Efectivamente esta actriz supera la delgada línea que separa al actor del magnetismo, el que se come la cámara, quien resulta ya insoluble e imprescindible del personaje y para la historia¡, que pasa a ser un personaje inolvidable… como lo era Julianne Moore en ”Las horas” de Stephen Daldry, haciendo tartas con su hijo.
Pero es esa imagen poderorísima de cuando la madre levita, junto a sus hijos, os lo aseguro, es de la belleza que pone la carne de gallina, una imagen que podría haber entrado por la puerta grande a esa bellísima exposición de “Heroínas” (Fund. Caja Madrid-Museo Thyssen, ’11): su levedad, su delicadeza, su melena pelirroja, su piel, su vestido vaporoso, su extrema bondad, todos los rasgos de la heroína de hoy y parecer una fotografñia de Julia Fullerton-Batten. Aunque su heroicidad sea apenas algo simbólico; o algo en realidad enorme, sin escala: dar amor a los hijos.
Por otro lado, realmente -y esto es lo increíble- no hay una trama. "El árbol de la vida" es una narración visual de la historia de una familia, llena de detalles, que goza de una agradable libertad, quizá provocada por ese extraño vaivén de la cámara. La voz en off primero es de ella, la madre, y luego del hijo, 'el que los tiene dentro', sin encajonar nunca la historia, sin seguir ninguna métrica. La música que acompaña esas imágenes embaucadoras que rozan más el videoarte que el cine convencional, parece del mismísimo Preisner y hacen de ellas una super-narración orquestada, una síntesis sublime (en otros tiempos habría ido directa al MadridRock al salir a comprar la BSO). Una maravilla que firma Alexandre Desplat, elegante y emotiva. Un tipo de ya muy largo recorrido que le ha puesto partitura a, entre muchas otras, "Un profeta" y que sin duda contribuye a generar ese todo tan maravilloso. Por tanto, un tratamiento diverso el de "El árbol de la vida", que hace precisamente alusión a su propia estructura. Cierto giro de la trama, el más trágico, goza de esa libertad y no es más que un 'McGuffin espiritual', una prueba y una muestra del amor incondicional y la redención ante ese dios que les ilumina, al que nunca tendrían nada que objetar.
La historia de aquel niño, Jack, de mayor, interpretado por Sean Penn, recuerda a la de “Caótica Ana” en NY, la supuesta película fallida de Julio Medem, sin duda lo mejor de la película, esa maravillosísima y mal-tratada escena en la que dice “No puedes matarme porque soy todos los hijos que llevo dentro…” (de nuevo el poder del amor maternal, el primigenio, la mayor protección, cómo está por encima de todo y no hay batalla que no pueda ganar), con esa escena 5*, que debería haber pasado a la historia del cine; y si no lo hizo fue por el resto de la película, tan caótica, irregular, una pena... En el caso de “El árbol de la vida” sin ser lo más interesante el salto en el tiempo, es la parte que da la dimensión de que lo que ocurre en la infancia se queda para siempre en nuestro interior y ofrece el réplica, el contrapicado a las imágenes bellísimas de felicidad, incluso los momentos de tensión, toda esa intimidad vivida en el hogar, la importancia de ese huerto, el duro aprendizaje, los juegos y el columpio..
El cómo él ahora ha llegado a ser un tipo triunfador, lo que en realidad su padre nunca logró -y si lo ha conseguido ha sido gracias a él, quizá cómo una eterna deuda, un nudo en la garganta que no se pasa con los años-, y ahí deja intuir el conflicto generacional, pero sobre todo esa nostalgia hacia el pasado hacia esa hermosa casa y los bosques, que desprenden los edificios inteligentes, tan asépticos, todo tan deshumanizado, tan basado en el negocio.. Jack, el hijo desarraigado, en Nueva York, la ciudad de los rascacielos, mirando por la ventana para tratar de huir de toda esa desidia, atravesando un desierto como ese Travis ("Paris-Texas") viniendo de la nada... Muchos años antes jugaba con perros, ranas, piedras a romper cristales, y aparecieron aquellos pequeños sentimientos de destrucción, los que llevados al extremo puso Achero Mañas en “Paraísos artificiales”, uno de los mejores cortos ‘made in Spain’ de siempre.

Lo que nadie sabes es qué extraño don/fórmula mágica posee Malick que consigue rodar unos girasoles y hacerlos parecer los más hermosos de la faz de la tierra; que una escena de la madre bailando con sus hijos sea absolutamente maravillosa, o unos hermanos jugando en la bañera sea lo más feliz que pudiéramos imaginar; O cómo un gesto perdido, que nadie ve, se convierte en el comienzo de algo, de una idea escabrosa, de una necesidad de enfrentarse, de enloquecer.. que el tintineo de las hojas de las copas de los árboles sea un maravillosos espectáculo, hipnótico, la verdad absoluta; o que una imagen de un paisaje urbano de NY pueda contener cierta ironía..
En este filme todo tiene vida, plasticidad, late.. La cámara sobrevuela y reencuadra como en eterna steady-cam (incluso para escenas en las que jamás nadie se lo plantearía, lo cual ya es una declaración), que nos deja ver todo mejor, como más de cerca, más imperfecto, tal y como lo vemos como en la vida real, y es aun más bello. Algo que le hace a uno volar ser un Dédalo sin quemarse; o hacer en picado, zambullirse en una piscina, la de su infancia y buscar esos corales, esas joyas, que le esbozan a uno la sonrisa: un determinado olor, ese vestido de flores de tu madre, ese juego en el coche, esa muñeca que dormía siempre contigo, acordarte de lo que te daba miedo…
El título de “El árbol de la vida” –ya utilizado en una también preciosa pero menos embaucadora película del 57- alude a un elemento de la tradición judía que relaciona el mundo con las esferas de la felicidad, si no recuerdo mal, y en mi casa desde que yo era niña había uno de escayola, regalo de boda a mis padres. Hace poco he sentido nostalgia de él y he querido tenerlo cerca, he preguntado recientemente a mi madre dónde estaba, he sabido que se rompió y no se ha guardado... Era medio mexicano y tenía muchos colores, me encantaba. Estaba en el centro del aparador del salón. Sale en todas las fotos de la infancia, a lo lejos. Un amuleto de felicidad en familia...
Y viendo “El árbol de la vida” -una explosión que cada uno vive en su interior, de los momentos más íntimamente memorables, desde que uno empieza a andar, si es que lo recuerda, pasando por todo esos momentos y objetos tan afectivos... Y en un momento me acordé, como en un golpetazo de la memoria cuando viaja a la velocidad de la luz y vuelve con algo recuperado, del árbol que lleva mi nombre, un nogal, probablemente ya seco, que plantaron mis abuelos cuando yo era pequeña, al final de de la finca, junto a la carretera. Algo que ya ennoblece toda esa ahora miserable tierra parta siempre. Si algún día me saco el carnet de conducir, me prometo a mí misma, a raíz de esta reflexión, que haré un pequeño viaje secreto a Galicia, sola, que cogeré la carretera del Polígono industrial de Sao Cibrao das Viñas, Ourense, con los Explosions a todo meter.. y pasaré por la zona de abajo del pueblo y lo miraré de refilón, me fijaré en él, sin llegar a parar. Que, a pesar de ser agnóstica, eso será como haberlo regado muchos años, un guiño a la propia vida. No habrá acompañante porque nunca nadie podría entenderlo con la misma intensidad, porque este acto/gesto tiene que ver con el poder subjetivo: de la naturaleza, de las cosas, de los recuerdos. De hecho, se me haría muy bonito recopilar escena de 'árboles de cine’ (haré un post, aunque llegue más adelante), aunque la primera que me viene como memorable es la de “Nostalgia” de Tarkovsky y probablemente haya algo similar en “Quemado por el sol” de Nikita Mikhailov. Escenas paterno-filiales sobre la felicidad perecedera. Curiosamente ambas, además de exquisiteces cinematográficas, son historias de amor de un padre (no madre) al hijo.
Lo cual me lleva a hacer alusión a otro detalle: ese efecto de afeamiento intencionado, provocado por el propio Brad Pitt, al que se somete desde hace años, dando a todos sus personajes ("Quemar después de leer", "Malditos bastardos", etc.) que últimamente son ya poco empáticos un aspecto embrutecido. Algo está tramando el inolvidable autostopista rubiales -tiene gracia justo ayer veía"Thelma & Louise" yotra vez y sentí, de veras, el paso del Tiempo...-, que ha renunciado oficialmente a su belleza y parece que le esté tomando el pulso a algún gesto que le asemeje o acerca al mismísimo Marlon como Sr.Kurtz, con esa mandíbula tan marcada y tan forzada.
Por acabar de hablar del reparto- que eclipsa la inolvidable Jessica Chastain-, maravillosos los niños, por no decir que Terence Malick debe ser, además de un gran creador de imágenes, un gran director de actores. Muy curioso que el hermano mediano lo interprete el hijo de esa también severa familia de "La cinta blanca". Y atención a Jack joven, Hunter MacCracken porque creo que tiene un quelque chose que le hará, si no lo es ya, un gran actor, aunque ésta fuera su primera experiencia en la pantalla, lo cual hace idea del ambiente/enviorment creado. *
Para acabar, aunque no habría elección más difícil que elegir la imagen más bella del filme, porque es un catálogo toda ella de imágenes maravillosas, cuidadas, de composiciones llenas de magia, cargadas de metáfora.. destacar una, increíble, que es, en mi opinión, el verdadero espíritu/reflexión del punto de vista de la película: La de las sombras distorsionadas de los niños jugando y el comienzo de los pies, una imagen girada 180º seductora y tan fresca. Cómo un tipo puede decidir ponerse bocabajo y acertar de esa manera, os lo aseguro, estremece...
Terence Malick es un gran cineasta y esta película lo más especial que debe haber en estos momentos en la cartelera.
*
Añadir, por último, una pequeña guinda que ha sido descubrir un yo paralelismo muy razonable de la escena de la despedida -no desvelo tramas- con un videoclip de un grupo que también tiene mucho de sublime y etéreo, un post rock espiritual: Sigur Ros, y este involvidable "Svefn-G-Englar" que dirigió August Jacobsson, sobre el momento dentro del vientre materno, previo a todo lo demás, a lo que vendrá después_ (..)Aquí estoy de nuevo en tu interior, me encanta estar aquí pero no me quedaré mucho tiempo, estoy flotando, hibernado bajo el agua en un hotel, alimentándome en el panel eléctrico...
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19 comentarios:

  1. Hola Lapor, tu artículo es excelente y dan ganas de ver la película a cualquiera que le guste el cine. De hecho tengo pensado ir a verla este fin de semana, si nada se tuerce, ya te cuento...

    De todas formas, mis primeras impresiones, no por tu texto, que ya digo que si no se nada y te leo lo primero, voy de cabeza. Mis primeras impresiones, digo, me da la sensación de una película muy reflexiva, no sé si emocional, y por ende subjetiva, algo mística también, ¿seguro que todo ese cúmulo no mata la trama? No dudo de la calidad y el buen uso narrativo de la imagen de este director, pero a priori se me antoja más conceptual que narrativa. En estos momentos eso me da un poco de pereza, de hecho voy a acompañar a alguien que quiere verla. Pero oye, a lo mejor la he prejuiciado demasiado pronto. Lo dicho, ya te cuento...

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  2. Después de varias semanas de enganche a tu blog: con todo ese mundo amplio que expresas en cada punto de vista, me ha parecido de lo más natural que tus recuerdos primarios sean gallegos.

    He leído de todo sobre esta película, pero tu opinión me ha convencido para verla. Decía algún crítico que, al margen de que guste o no, marcaría un hito cinematográfico como la odisea espacial de 2001. Veremos.

    Un saludo,

    Shere

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  3. Me has convencido, la iré a ver por este gran texto con impresionante detalle biográfico al final. Me saco el sombrero. Eso sí, te quitaré un poco de IVA porque estoy con lapor que no puede ser todo tan plástico y bello, tiene que haber algo de narración para que haya comunicación (el arte es comunicación, sin ella no hay arte), no todo puede ser intuición. Pero en fin igual que ella la veré y luego opinaré con fundamento.

    Enhorabuena!!!!

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  4. hola Babel, qué tal andas? Pues gracias querida!! Bueno, ya sabes que me gusta que contrastemos opiniones, así que te animo a que vayas a verla -incluso reacia a dejarte sedcir por su belleza-, y a que, a la vuelta, me cuentes qué te ha parecido. espero tu feedback!! si nos complementamos, pues mejor.
    Pero decirte que no sé, es casi como si a algien no le gustase "La cinta blanca", en realidad se dan la mano. aunque Haneke sea más preciso y más severo con los mecanismos de la violencia. Ésta es la historia de la pérdida de la ingenuidad, de la educación en el seno de una familia creyente, con sus pros y con sus contras, con esos inolvidables momentos felices que la severidad deja asomar y disfrutar. Y ya está, poco más importa, no pretende o no haría falta contar nada más. y aun así lo hace, y despierta una nostalgia tremenda, una reflexión sobre las cosas que no caducan y qué las hace latir, una reflexión sobre el tiempo. en fin, que de verdad que no te quiero convencer, bueno,un abrazo!!!

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  5. holaaaaaaa Shere, un placer saludarte y conocerte!!!!! Muchas gracias a ti también por tu comentario. Espero no estarte llevando por el 'mal camino'.. insisto en que esta película es una maravilla que no se puede dejar pasar, aunque sea sólo como un regalo para los ojos.
    Bueno, es mi padre quien es gallego, yo de pequeña me sentía mucho más de allí que ahora, Pasaba todos los veranos, ayudaba a mi abuelo a recoger las patatas, bajaba de noche a coger fresas a escondidas, me hablaban mujeres en gallego y no las entendía. Mi sitio natural es la ciudad, soy urbanita de corazón, pero los recuerdos de la infancia son fortísimos -y esta peli un detonante para sacarlos-. El detalle del nogal y el hecho de que mis padres tuvieran esa figura del árbol de la vida en la que fue la casa de la infancia, aquella en la ocurren todos esos momentos que permanecen imperecederos (como a Jack en "El árbol de la via"), me ha puesto un poco nostálgica, sí...
    Respecto al blog: cada vez me cuesta más sintetizar, hacer post más escuetos... Te agradezco la paciencia -hay que tenerla- por leerlo. A la gente, por lo que dice, le suele gustar cuando recopilo escenas acerca de un leit motiv. No sé,es una pena, cada vez tengo menos tiempo.
    Bueno, espero poder visitar pronto tu blog, esto sea el principio de una bloger-amistad. ;D
    chao, hasta pronto.

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  6. eyyyyyy Tecnocrata, jose angel, mi incondicional y mi mentor..! Supongo que te refieres a que estás con Babel, jeje. bueno, ya sabes que a mí tampoco me interesa el cine sólo plástico, ni me dejo seducir fácilmente por él, que lo que me gusta sobre todo son los personanes. Está claro que me parece cine en estado puro "Faces" de Cassavetes pero esto es otro planteamiento, una obra total. Sublime como un videoclip de BJörk en el que todo se conjuga (y no te lo digo para tirar para atrás que se que no te vuleve loco sino como un ejemplo de la importancia de la imagen, de una sofisticada y profunda, en ciertas historias).
    De todas formas me da curiosidad saber qué os parecerá, ayer mismo me decía un amigo que la veía muy bonita pero que estaba hueca.. ya le dicho que se ha pasado, jaja! Pero vamos que parece que lo que para mí ha sido revelador a otros no les ha convencido tanto. tanpoco creo que sea una película pensada ni destinada a agradar.
    petons!!!!!

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  7. Hola LAPOR, estupendo blog el tuyo, no sé como no me he pasado por aquí antes, además veo que empezamos casi a la vez esta aventura bloggera. Te seguiré de cerca a partir de ahora.
    La película no la he visto, pero tiene buena pinta y acudes a muchas referencias casi todas buenas. Mallick es un director muy atractivo que siempre me ha parecido que sigue los pasos de Kubrick, asi que habrá que verla.
    Saludos!

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  8. Dear Lapor, el post está a la altura de la película. Acabo de verla y todavía tengo los pelos de punta como en La ardilla roja. Un deleite visual brutal. Muy bien traídos los paralelismos. Yo también pensé en La cinta blanca y en mi querido Kieslowski. Los sonidos apocalípticos del viento son maravillosos. El final es un poco "alabaré, alabaré" pero la alegoría es preciosa. Le sobra media hora por lo menos.

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  9. hola Ethan, ecantada de saludarte!! pues fíjate que a mí me suena que ya hemos hablado hace tiempo.. (abuelaaaa,ajaja!!). ay que me vas a sacar los colores.. bueno, pues entonces, a lo tonto, llevamos ya en esto una larga temporada. Respecto a tu apunte -y vela, por dios, que es una maravilla- la verdad es que no había pensado en el paraelismo de Kubrick pero es cierto algo podría haber y parece que, como él, ha creado su propio estilo y se mueve por todos los géneros como Pedro por su casa, hay que seguirle la pista al Malick.!!!gracias de nuevo por tu comentario y estamos conectados y hermandadossss!! abrazo

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  10. Carlssss me alegro de que te hays gustadol en realidad cómo no, y ya sabes que nos tenemos pillado el punto al dedillo- No me digas que ella, la actriz, no es maravillosaaaa. Pues parece ser que Sean Penn -para mí la parte que sobra, no mucho más- se ha pillado un buen cabreo porque le han cortado escenas a tutti plen. El final.. es muy el videoclip que he puesto en la peli basada en "Ensayo sobre la ceguera" (que no he visto) creo que tmb utiizan algo similar. yo ,licencias poéticas al gusto de cada cual, la verdad es que lo habría obviado. roza el sentimentalismo que por suerte el resto de la peli no tiene. besotes y pongamoslo ne nuestoo top10 de cineastas contemporáneos, siempre después de las Ks que ya sabes, claro.

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  11. No habia visto una pelicula tan mala en mi vida, de verdad, para hacer esto que dediquen el dinero a cosas mas importantes.

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  12. hola Anónimo, no puedes explicar mejor por qué te parece mala..?
    A mí la verdades que me cuesta no verlo la magia desbordante de esta película -ya sólo el cómo se mueve la cámara- pero bueno, es cierto que hay otras personas a las que no les convence. Entiendo que pueda no gustarte, para gustos los colores. La única cuestión -más ameno será el debatillo- es por qué, si es porque te parece demasiado visual (es lo que le he oído a alguna gente). porque yo creo que por encima tmb tiene una historia muy universal.
    Bueno, aprovecho tu comentario 'negativo' para recomendar(te) un post de un amigo que da el contrapunto al mío, le ha quedado superdivertido cómo la despedaza, aquí está: http://siddharthing.blogspot.com/2011/09/el-arbol-de-la-vida-terrence-malick.html
    ya conincidiremos en opiniones en otra ocasión.
    chao

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  13. Lapor, vista la película: sí pero no.
    Para mi es un dos en uno. Una película de personajes, el mejor el niño mayor, de lejos. Pone los pelos de punta su interpretación, traspasa la pantalla. La trama familiar me gusto, mucho, y cómo está narrada, casi como un lienzo impresinista.
    El no: Me sobra misticismo y dinosaurios. Me sobra experiencia religiosa. Buen trabajo de cámara, pero también lo hace national geografic, oye. Abuso del videoclip y el mensaje va de retro, al menos me lo parece. Sin todo esto, solo con la parte del sí, sería estupenda. Brad Pit está bien, pero tampoco se pasa. Ella interpreta el papel, pero es un papel bastante místico, hasta cargar, o lo hace así el conjunto, puede que sea eso.
    Bueno, es mi opinión... Un saludo ;)

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  14. Un potente y apasionado comentario Lapor.
    Me convenciste y veré la película, apenas pueda volveré con una opinión.
    Saludos desde Chile,

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  15. Antes de nada mil perdones por este retraso para contestar pero ya sabéis que cuanod a uno le entra una pequeña crisis blogger se aleja.

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  16. Muy bueno, Babel, lo de 'va de retro satán' y qué alegría verte por aquí.
    Por ciero, ya te he dicho que tenemos un blogger en común que es amiguete mío..? Javi, de 'Siddharting': pues con él cuando hablo de pelis, suelo coincidir; sin embargo, la destrozó por parecerle falsa. Sin yo estar de acuerdo con ese argumento, acabó convenciéndome, sólo un poco, de que lo que para mí era absolutamente magestuoso podía ser, quizá, virtuosismo de la cámata y mero placer visual. Aun así, no creo que se quede en la superficie, esto huele a Dreyer. Es un gran historia y un maravilla.
    besosss y estamos en contacto de nuevo!
    *Qué ganas de retomar y de dar tomas y dacas, a ver qué has estado viendo..

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  17. Nelson!! cómo andas? gracias, espero que no sea solo nmi comentario sino que tmb te contagie la película su magia, al menos si la tiene como la tuvo para mí. Abrazooooo!

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  18. Hola, Cole bar! Pues encantada de saludarte y esperemos que sí, que se llevé varios, todos muy merecidos. Quizá el niño, la música, la foto, pienso que el director.. Por cierto, sigo sin haber visto nada más de él. Bueno, hasta otra!

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