Todo el mundo lo sabe: 'viajar mola'. Y todo hay que decirlo, viajar en avión, más. O eso parece. Uno va como un señorito… Es cómodo, rápido, eficaz, y luego está toda esa apabullante ingeniería al servicio de personas con ansias por viajar, cambiar de aires, conocer otros mundos; y todo ese despliegue de animal-persona-cosa: la tripulación, sus moños, sus abrigos, sus brochecillos para la corbata, los ribetes en los hombros… Pandillas ‘on board’ ‘en tierra’ con esa azafata que siempre conecta más con los pilotos, y se van charloteando y riendo; empaquetadores de plástico; gente que deambula; tipos a los que les han dejado un traje caqui que combinan con corbata rosa y que sujetan desganados un cartel que dice 'Miss Seinfeld' o 'Mr.Kitano'. Y luego están esos tipos que llevan trenecitos hechos carritos para llevar maletas, que son más largos que el que atraviesa el estado de Nevada. Se dice que si un padre y un hijo les separa, no se vuelven a encontrar.
El único inconveniente de volar es que es caro. Esto no se puede apreciar en primera instancia sino a través de la experiencia o via-crucis de los famosos ‘3 pasos de la clavada’: En el primero, el billete parece que cuesta 50€ (o proporcional), lo cual seria estupendo; en el segundo, la cosa ha engordado: son las queridas o temidas tasas, las bellotas para los cerdos, ya van 75€ (o proporcional); en el tercero y último, cuando a uno le pilla ya casi relajado, o medio arrepentido, por el rabillo del ojo observa cómo el número, efecto de levadura, ya es otro -84€ (o proporcional)-, alza debida al pago con tarjeta. Todo fluye, todo crece como un soufflé, y a uno se le cae a uno el alma a los pies cuando finalmente, casi sin querer mirar horrorizado, entre los dedos con los que trata de taparse la cara del horror, consigue dar a la tecla de ‘finalizar comprar’. Superadas estas tres pruebas y consecuentes daños colaterales para el bolsillo, ya no hay marcha atrás. Entre el destino y el viajero se produce una auténtica fusión.. açççuuuuúcar!! Ser un pequeño sibarita y amante de lo bueno que sobrevuela pájaros a los que pilla in fragantis en su vuelo o que despista a los ciudadanos de a pie que miran siempre para el lado equivocado -Mira hijo,un avión- tiene su precio.
Éste es un humilde escrito para tratar de dar con las claves y entender los convenientes e inconvenientes de ese ‘way of life aeropuertil’ y hacer algo de terapia. Antes de nada, hacer una pequeña puntualización: los que viajamos en avión, en las compañías de bajo coste, somos unos ex.sibaritas, unos pringaos. Lo que ahora está de moda, en alza, lo que tiene 4 cosas: glamour, caché, solera y swing es el AVE: de puerta de casa a puerta de casa, y no te obligan a ponerte patucos de plástico que te podrías hacer resbalar y darte con el pico de la mesa en el hueso de la risa, y que en ese preciso instante aparezca un exjefe, expareja o el vecino que podría hacerte decidir la mudanza al fondo, justo a tiempo para ver ese u otro espectáculo circense que es el control (tomates en los calcetines) que te hace ser la caricatura de ti mismo.
O también está esa eterna sospecha que hace que uno diga frases, como si se le escapasen, de la categoría de: 'La droga no era mía!!!' aunque lleves una maquinilla de afeitar para repasar las piernas, que si descubren en el escáner vete tú a saber qué. Y es entonces cuando el exjefe, expareja o el vecino estirado mira a su acompañante y en un susurro –pero a ti te parece un volumen escandaloso- le dice (o, por sugestión, tú te imaginas que le dice): 'Al pobre/la pobre no le da para más..' o 'No se puede pedir peras al olmo'...
Si la vida en general está llena de casualidades, las del aeropuerto suelen ser todas malas o dejarte en mal lugar. Vas a comprar en la máquina un rico refresco pero de camino se te caen monedas a un sitio al que no puedes acceder. O te dejas llevar y aparentar normalidad, forzar un entrañable paseo entre esas 4 paredes que son el aeropuerto. Y, casi por casualidad, entras en el supuesto paraíso con ese frescor de microclima polar: el dutty free, cuando medio silbando sacas el dinero para pagar el cartón de tabaco que te resolverá la papeleta de las vacances, sin darte cuenta de que tu vuelo es nacional -qué vulgar intento de contrabando, así que, tal cual lo has cogido, lo vuelves a dejar en el estantería.
O también está esa eterna sospecha que hace que uno diga frases, como si se le escapasen, de la categoría de: 'La droga no era mía!!!' aunque lleves una maquinilla de afeitar para repasar las piernas, que si descubren en el escáner vete tú a saber qué. Y es entonces cuando el exjefe, expareja o el vecino estirado mira a su acompañante y en un susurro –pero a ti te parece un volumen escandaloso- le dice (o, por sugestión, tú te imaginas que le dice): 'Al pobre/la pobre no le da para más..' o 'No se puede pedir peras al olmo'...
Si la vida en general está llena de casualidades, las del aeropuerto suelen ser todas malas o dejarte en mal lugar. Vas a comprar en la máquina un rico refresco pero de camino se te caen monedas a un sitio al que no puedes acceder. O te dejas llevar y aparentar normalidad, forzar un entrañable paseo entre esas 4 paredes que son el aeropuerto. Y, casi por casualidad, entras en el supuesto paraíso con ese frescor de microclima polar: el dutty free, cuando medio silbando sacas el dinero para pagar el cartón de tabaco que te resolverá la papeleta de las vacances, sin darte cuenta de que tu vuelo es nacional -qué vulgar intento de contrabando, así que, tal cual lo has cogido, lo vuelves a dejar en el estantería.
Viajar en tren de alta velocidad es casual y chic, pero el precio es casi lamentable, aunque uno no desiste gracias a una leyenda casi mitológica: ‘la famosa tarifa web’. Todo parece indicar que se trata del absoluto McGuffin de RENFE, lo cual rozaría la ilegalidad -pero claro los gordos se excomulgan- porque hasta ahora nadie la ha conseguido ni tampoco conoce a nadie que lo haya hecho, sólo a gente que ha apoquinado sin rechistar. Y el hombre ha llegado a la luna, inventado miles de cosas, ha vivido viajes astrales, psicodélicos, hecho cosas inimaginables (como tirar vinilos a la basura o matar por unas tierras..) pero no hay código html, hora, tariga que sea la que prometen. Ni la mínima pista..
Pero… si existe una ventaja, una diferencia esencial de viajar en Ave, en vez de en avión… ésa es que uno se libra de los tipos extraños que frecuentan los aeropuertos y que dan tanto miedo. Cowboys desarraigados, anónimos haciéndose pasar por celebrities-tratando-de-pasar-desapercibidas-y-hacerse-las-anónimas, o alguien muy elegante pero con unos zapatos espantosos. Personajes como salidos de películas que nunca se llegaron a rodar, gente vestida de invierno en verano y viceversa. He visto gente llevar algo raro, comer algo raro, ser demodé o vanguardista, tipos a los que sólo les faltarían unos agujeros para los ojos en el periódico que fingen leer, pero en realidad observan. Ese tipo de cosas…He visto looks que vosotros jamás creeríais…he visto colores intensos en el umbral de la más rabiosa horterada junto a la puerta de embarque, he visto sombreros de cowboys aflorar y abundar como si se reprodujesen… Todos esos modelos se perderán... en la moda... como vuelos en el display.... Es hora de embarcar.
Como si fueran replicantes a los que se les han implantado recuerdos de pacotilla pero no ha habido tiempo de poner los rasgos que les pegaban a la cara. Pueden tener una conversación telefónica fluida sí.. pero nunca con la voz y en el idioma que esperabas. Si esperasa la cinta magnética para recoger la maleta, nunca nadie recoge la maleta que les pegaría. Nada cuadra, todo es torpeza,imperfección..
Y yo en medio de estos replicantes sin hacer o por macerar... Mis recuerdos son reales, los más nítidos de apenas unas horas: el viaje en moto con mi amigo Alex desde la Barceloneta hasta casa de mis amigos en Poble Sec, antes el vermú en Santa Clara, los chapuzones en la playa con Tindersticks de fondo (sin saber que me convenísa eseva de batería)… todo esa misma mañana.Contemos un caso concreto, el de mi vuelo, para proceder a posibles detalles y entrar mejor en situación. Uno de Vueling, por ejemplo, del pasado día 20 de agosto, por ejemplo, con boarding time previsto a las 19.20h y departing time a las 19.50 (en los aeropuertos uno habla con todos los anglicismos que tiene, U know..?), aunque estos parámetros jamás se cumplan . Un vuelo que parte de la Ciudad Condal para llegar a Madrid. Un vuelo de fin de vacances, de lío en la maleta y ropa sucia. Así, por poner un ejemplo práctico.
Lo que hace que ésa, como cualquier otra vez, en vez de algo especial, coger un avión tenga un sabor agridulce, incluso de pesadilla a la luz del día.. es, sin duda, ese objeto de tortura psicológica: el molde homologado de medidas, para comprobar que a uno le cabe la maleta. Uno de los mayores retos a los que se enfrenta el hombre. Parece que el jodido armatoste encoge un poco cada día. Lo miramos de reojo y nos aterra.. Quien lo diseñó debe ser muy mala persona. Si tu maleta no cabe ahí, liviana como una gasa, que es lo que a ellos le gusta, estás perdido. O mejor dicho, te has quedado definitivamente sin suelto –‘cash’, U know..?- y en una inevitable mirada de flashback ya son 20€ más a añadir al supuesto precio simbólico del billetito y se te pone una mueca ladeada. Se trata de ‘el temido paso 4’, el que tratamos de obviar para abaratar costes cuando compramos el billete y no queremos facturar maleta. Mantener escondida una bolsa mucho mayor que las maletas homologadas requiere mucha concentración. Un cruce de pierna a tiempo, una sonrisa, un escorzo, un soslayo... todo al servicio de que parezca más pequeña, todo para despistar la vista de las azafatas que llegan y empiezan a colocar, para que no aprecien ese objeto para el que fueron entrenadas, el cuerpo de élite anti-maletas-grandes. Trébol de cuatro hojas y consigo enseñar mi billete y pasar mi superbolsa de 12 días, que es como esa niña altota de la clase que sale cortada por arriba en las fotos de las excursiones.
-Estoy dentro!!!
Por cierto, os presento a Ellen Church la pirmera azafata de la Historia (ver foto).
Voy por el pasillo y entro en el avión, por fin dejo la maleta en el maletero, no sin una odisea por levantarla a pulso fingiendo que no me pesa nada, que es liviana como una mariposa. Al rato, el capitán dice por megafonía como si se sintiera orgulloso de nosotros, que podemos partir 10 minutos antes porque ya está todo listo y todos los pasajeros a bordo, a excepción de –nos comentan- dos personas que no han embarcado pero sí facturado sus maletas. Una bomba.!? Al rato, parece que nos vamos, el avión recula y sale a la zona de tránsito, pero entonces oimos unos ruidos raros y la voz campechana de Javier Pascual, nuestro piloto a bordo, nos comunica que uno de los motores suelta gasóleo, alega ser este hecho ‘normal’ y que los técnicos están apenas comprobándolo; también nos dice, para hacernos partícipes (y, de verdad, no lo necesito!!! igual que los médicos que cuentan con detalle cómo te van a extraer no sé qué… casi mejor calladitos y a acabar la faena cuanto antes) que no nos preocupemos de ver a los bomberos en la cola del avión, que es apenas preventivo, puesto que el combustible es tóxico. Segunda lectura: incendio, explosión..? En ese caso mejor que los hombres que acaben los fuegos estén a mano, por aquí cerca. Entonces la entrañable voz de Pascual comunica a los pasajeros, a los que ya se nos cae la gota, que debemos retirarnos a la zona de reparación para que puedan verlo con calma. Para que puedan repararlo..: pero y cómo es eso? un avión roto????? La siguiente información que recibimos es que nos cambiamos de avión, como quien se cambia de autobús, pero que aun lo tienen que preparar. Revuelo, susurros agitación.. Yo y mis sudokus. Concentración en las casillas, aquí un 8, aquí un 3.. evasión de la realidad en un mundo perfectamente matemático, pensar en cálculos, sin dar tregua a a tomar conciencia de este circo fellininano on board.. Aun tardan un buen rato, lo cual teniendo en cuenta que el avión gotea, no parece la mejor idea.. Vienen a buscarnos 3 autobuses que se sitúan en abanico, cada uno sube en el que menos rabia le da. Parece que nos vamos a kilómetro y medio pero el despliegue es apenas para girar al otro lado del avión y ahí mismo, detrás, está el avión alternativo, su gemelo. Pasado mucho más tiempo del habitual, nos vamos. Claro que quien ve el avión desde abjao jamás se podría imaginar el revuelo y el trajín que hay aquí dentro.
Pero no que ahí la cosa, no. Turbulencias, de las peorcitas que me han tocado. Más sudokus.. Y al poco, Pascual -que es como nuestro pequeño Juan de Pablos- nos dice que, por una tormenta, tal vez tengamos que aterrizar en un lugar de la mancha de cuyo nombre no puedo acordarme porque lo sitúa a 150 kms de Madrid y dice que existe la posibilidad e ir allí hasta nuevo aviso. Esto parece una broma… yo sólo pienso en la caña que me voy a tomar. Ya no hay ni paisaje bonito que mirar. Noche cerrada. Aburrimiento. Mi compañero de asiento me cuenta que ya no llega a la inauguración de unos colegas del Apple Store en Parque Sol o uno de esos centros comerciales que siempre confundo y en el que nunca he estado ni al que tampoco pienso ir... Putadón, le digo… Y vuelvo a los sudokus. Concentrase en la terapia. Boicotearía a las azafatas que nos ha traído un vaso de agua de la fuente a cada uno como si nos trajera la panacea.. No a las vírgenes del puño cuando ha tensión y altura… Teníamos que haber tomado el pasillo haberles deshecho los moños y les obligaríamos a que abrieran esos compartimentos donde guardan los míseros cacahuetes, que a pesar no ya de las molestias, sino del culebrón, no nos han querido regalar. Habría consenso, seguro. Todo por unos f**s snacks. Seguro que Pascual está de acuerdo. Su tono denota compasión hacia nuestras personas. Para poner la guinda on board, pasadas las nubes que nos agitan, una de las azafatas anuncia que 'Estamos llegando al aeropuerto de Paris', Uh-la laaaaá.. ça va bien.. Le entra la risa como si hubiera dicho la más absoluta barbaridad –y dentro del protocolo azafatil efectivamente esto debe ser una locura- y ya todos sonreímos con una mueca cuando corrige y dice Madrid. Veo por la ventanilla veo el luciferio y sí, no hay duda: es Barajas, me quedo más tranquila... Prueba superada.--
Recapitulemos... os preguntaréis cómo, yendo sola (o, tal vez, gracias a eso, la catarsis y el pánico son colectivos) no perdí los papeles o simplemente acabé hasta los huevos y me puse a decir barbaries e improperios desde el odio, el miedo, la desesperación, víctima de un experimento sociológico, conejillo de indias no remunerado, personaje secundario que ni siquiera tiene frase de un absurdo rodaje..???!!!! La respuesta es fácil. Sabía que mi bolso contenía dos opciones de terapia; la primera: la adrenalina. Ir directa a mi mp3 y escuchar el ‘Hey boy hey girl, superstar Dj, here we gooooooooo..!!”. Yo hubiera matado por poder escucharla, no hubiera robado. Eso me hubiera mantenido animadísima durante unos minutos y con el subidón posterior, durante otros tantos. Hubiera dado lo que fuera por haber tenido 10 minutos de batería para escuchar a mis angelotes celestiales del post rock: los Explosions in the sky y ese tremendo subidón en el minuto 8,30 de “The only momento we were alone”. Escuchar un tema así es de esas cosas que dan esa pequeña y extraña felicidad. No hay arsenal de sudokus que pueda pagar un bellezón del post rock. Pero, a falta de haber llevado el cable que me habría permitido cargar la batería del pequeñuelo, paso sin dilación a la segunda opción/terapia: sudokus. Cojo el cuadernillo y los hago uno tras otro. Mi compañero de asiento debe pensar que soy una mujer fría, calculadora porque mi boli bic baila por las casillas que a diestro y siniestro voy rellenando. Creo que el estrés me ha dado superpoderes y no se me resiste ni uno, a este paso me acabo el cuadernillo, debe quedar 20 minutos de viaje. Lo que él no sabe es que mi mano rellena insaciablemente casillas pero mi corazón siente confusión, agitación.
Recapitulemos... os preguntaréis cómo, yendo sola (o, tal vez, gracias a eso, la catarsis y el pánico son colectivos) no perdí los papeles o simplemente acabé hasta los huevos y me puse a decir barbaries e improperios desde el odio, el miedo, la desesperación, víctima de un experimento sociológico, conejillo de indias no remunerado, personaje secundario que ni siquiera tiene frase de un absurdo rodaje..???!!!! La respuesta es fácil. Sabía que mi bolso contenía dos opciones de terapia; la primera: la adrenalina. Ir directa a mi mp3 y escuchar el ‘Hey boy hey girl, superstar Dj, here we gooooooooo..!!”. Yo hubiera matado por poder escucharla, no hubiera robado. Eso me hubiera mantenido animadísima durante unos minutos y con el subidón posterior, durante otros tantos. Hubiera dado lo que fuera por haber tenido 10 minutos de batería para escuchar a mis angelotes celestiales del post rock: los Explosions in the sky y ese tremendo subidón en el minuto 8,30 de “The only momento we were alone”. Escuchar un tema así es de esas cosas que dan esa pequeña y extraña felicidad. No hay arsenal de sudokus que pueda pagar un bellezón del post rock. Pero, a falta de haber llevado el cable que me habría permitido cargar la batería del pequeñuelo, paso sin dilación a la segunda opción/terapia: sudokus. Cojo el cuadernillo y los hago uno tras otro. Mi compañero de asiento debe pensar que soy una mujer fría, calculadora porque mi boli bic baila por las casillas que a diestro y siniestro voy rellenando. Creo que el estrés me ha dado superpoderes y no se me resiste ni uno, a este paso me acabo el cuadernillo, debe quedar 20 minutos de viaje. Lo que él no sabe es que mi mano rellena insaciablemente casillas pero mi corazón siente confusión, agitación.
Pero entonces miro hacia un lado, como ‘espera un momento…’ y ato cabos. De repente veo la luz: demasiados incidentes, demasiada cuerda floja, demasiada tensión cambios, curvas, dramaturgia… tanta información para asimilar cuando uno sólo quiere llegar sano y salvo a tierra y a beberse unas cervezas con un amigo, no empacharse de sudokus. Ya lo sé..!!! esto es un guión y esto es el rodaje, se está rodando right now -aunque nadie nos haya pedido autorización por derechos de imagen. Pienso en lo bien que puede resultar a cámara que una chica haga insaciablemente sudokus, vaya freaky.. No hay duda: el Club Bildelberg está detrás de todo esto. Sólo ellos, los magnates, los jekes, gente de alta alcurnia, cotizada nobleza, millonarios por escudo de familia, masía, pazo, rancho o villa en la Toscana, su excentricidad… pueden pensar algo enrevesado y querer ver estos ‘thrillers veritès aeropuertiles’. De hecho, seguro que se les ocurrió mientras descorchaban decenas de Moë Chandones en una suite de Mónaco o Dubai. La sola idea de imaginarse las escenas les hizo soltar unas carcajadas tan grandes que sus guardaespaldas entraron a ver qué ocurría y casi se les escapa de halcón de elite... Y es que hablar de lo asustadizos y ridículos que somos los tipos de a pie, asustados por morir o simplemente jodidos por llegar tarde a nuestras cosas, les encantó. Los ricachones necesitan reinventarse, apostar por algo que nadie haya hecho, visto o dicho antes, dar rienda suelta a sus antojos y fetiches. En su famosa reunión anual, uno de los puntos a tratara es cuántos guiones de aeropuertos producirán al año próximo. Se dice que han seleccionado a un equipo de guionistas con nombres como John Carpenter resucitado de su capa caída, dado por muerto por otros (los que abusan de remake), entre otros.
El caso es que yo ahora que lo pienso…no sé si ha sido por sugestión autoconvencimiento, pero juraría haber visto a un auxiliar al que le asomaba la almohadilla de sonido y la pértiga; o como la azafata aguadora se abrió un botón de la blusa, no para seducir a nadie, sino para captar mejor el sonido de los vasos con su micrófono de corbata, incuso algún farfulleo en susurros. Un efecto dramático en exceso, en mi opininón. Si los del Bilderberg, aunque sea para consumo propio y por encargo, se embaucan como pequeña productora van a buscar el producto de calidad. Y pienso en el despliegue, en la verosimilitud, tan fresca y natural, del personaje del piloto que nos trataba de reconfortar… Papelón el suyo cuando nos ha incitado a volver a volar con Vueling... Claro que la historia se repetirá con mucha facilidad en caso de dar con una oferta porque el low cost es adictivo. 3… 2… 1.. y el billete vuelve a no salir tan barato otra vez.
*
Pero no sería justo hacer sólo de abogado del diablo -abogado abogadoooo- y no hacer alusión a otra historia, que ocurrió, precisamente, un año atrás... También te puede ocurrir a ti: que tu destino cambie, inesperadamente, y tu escalón social, también. Que te hayan asignado aleatoriamente ser un viajero ‘de primera’, y pasas de ser un desgraciado que hace filas, un pasajero con bandeja de papel albal que siempre quema (y que será pollo, seguro, y yo vegetarian..) a una reluciente vajilla en la que te servirán la cena y un plato combinado de postres. Esto ocurre en los vuelos internacionales: una mêtre viene a preguntarte y aconsejarte sobre la comida y todo se convierte en un paraíso de la nouvelle cuçine, no dan un paso sin consultarte, tanto que a veces tienes que girar y mirar para atrás para ver a esa pobre gente que come un ‘Happy meal’ que deja con más hambre de la que llevaba y darte cuenta de que tú vienes de ahí, que ésas son tus raíces. En ese mundo cortinas para adelante, las azafatas no dejarán de agobiarte y de sonreírte y a ti, de tanto devolverles la sonrisa, enseguida te dolerá la boca y tendrás que hacer ejercicios con los músculos de las comisuras.
Mi consejo: mantén la calma, no debes fiarte ni dejarte seducir o impresionar por los derroches de los ricos, por las botellas de champagne que te dan a entender las azafatas de lujo que estarían dispuestas a descorchar, por ti, como si no hubiera mañana, porque... insisto, las cámaras pueden estar en cualquier recoveco. Y en algún lugar un grupo de miembros del Club Bilderberg se atragantan de la risa viendo los ojos brillar a un ciudadano de a pie cuando le dan la oportunidad de comer caliente y estirar las piernas al mismo tiempo y consigue coordinarlas...
Ya lo dijo Kurt I'm on a plane, I can't complain.

CONLUSIONES&MORALEJA:
1. Que los Bildelbergianos nos remune o se diviertan a costa de otros, de sus hijos por ejemplo.
2. Que el 20 de agosto está gafado para volar.3. Que Javier Pascual pasa sus días libres leyendo en la casa de la sierra.
4. Que la gente que tiene fobia a volar es porque no lleva un cuaderno de sudokus bajo el brazo.
5. Que las azafatas son hipnóticas y nunca dan snacks.
6. Y que, definitivamente, una vez que uno está en tierra, no hay nada peor que la vuelta a la oficina.






Ja ja ja... que grande eres Lapor... La verdad es que me he reconocido en tu post, eso sí, yo hubiera perdido los papeles, algo que se me da muy bien cuando voy sólo y que, incomprensiblemente, aún no me ha costado un disgusto. Y que te voy a contar de lo del AVE, si soy un valensianet y aquí estamos encantados con esa cosa como un niño con zapatos nuevos... o más bien como un tonto con un látigo!!! La peña se ha quedao con la propaganda oficial sin percatarse que han eliminado el glorioso Alaris, aquel tren que costaba del orden de 3 veces menos que el puto AVE y al que muchos recurríamos para acercarnos hasta la capital del Reino. Y encima nos han quitado el Ryanair VLC-MDR y han reducido el "semi-puente aereo" de" Iberia. En definitiva que si por una de esas has de ir a Madrid de última hora, prepara la cartera. Como me pasó a mí hace un par de meses. Me las prometía muy felices después de haber encontrado un billetico a Amman la mar de económico pero no conté con la mordida del AVE. Encima, como no quedaban plazas en turista, ¡me tocó ir en Business! Vamos que me salió más caro ir a Madrid que llegar a Jordania... Eso sí, me pusieron un quinto de San Miguel, unos cacaos, un cacho de fuet y un bocadillín de queso, ¡con dos cojones!
ResponderSuprimirRespecto a lo que cuentas de Vueling no es que me sorprenda, pero la tenía como una de las compañías de low cost más decentillas, varios peldaños por delante de Air Lingus, Tarom, Easy Jet o, por supuesto, Ryanair, la reina del cutrerío... Por lo visto aquí no se salva ni Dios. Un beso... y nos vemos/leemos por aquí.
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PD. Y visca Claire Denis, per supost!!!
No he podido evitar reirme e indignarme a la vez con el escrito, cuando a mí me pasó algo muy parecido hace un año, aunque (por suerte, por decirlo de alguna manera) fue al inicio de las vacaciones, pero de buena mañana y con un sueño que moría y que no me permitía ni tan solo hacer sudokus (aún menos leer, claro), también en pleno verano sudando como un pollo al ast y sin saber cómo puñetas colocar las piernas. Sube y baja del avión, ahora espera, ponte de mala leche de todas las maneras posibles, llama a tus padres mil veces dándoles el parte porque te vienen a buscar y no quieres que pierdan el tiempo en el aeropuerto. En fin, una odisea, ideal para empezar las empezar las esperadas vacaciones de morros.
ResponderSuprimirYo también las he visto de todos colores después de haber volado tanto (es lo que tiene la insularidad y el vivir al otro lado del charco de casa) y sí, acabamos picando con las low cost, a no ser que venga alguna compañía normal al rescate durante una temporada con los mismos precios (al menos para volar a Mallorca, oye, una ha tenido suerte, a ver cuánto dura...). Por no hablar de las experiencias Ryanair, donde te sientes como un perro y no puedes ni echar una cabezadita ni leer tranquilo porque te bombardean con mil anuncios a la vez.
Es curioso como se giró la tortilla y ahora el avión es el medio "barato" para viajar. Mientras tanto, para la próxima visita a Madrid en noviembre, tendremos que ir a la caza de esas ofertas Bin Laden del ave. Me doy por vencida en intentar que según quien se meta en un avión, jeje :-)
Muchos ánimos con la vuelta de vacaciones!!! (yo estoy igual...)
Un beso!!!
PD: te debo un comment como toca en el post sobre la película de Mr Nobody...... me encantó...
hola Sulo, salaoooo!!!! pues te diré una cosa.,. pensandolo bien este post me ha quedado 'muy de tu estilo' pero es que entre que lo tenía en caliente y que me escaqueé de actualizar antes de marcharme no sabía ni por dónde empezar.
ResponderSuprimirEl rollo aeropuertil es amor/odio; y el AVE cojonudo ya lo creo pero vaya hostiaaaa, sobre todo el tuyo. Sulo finolis, qué chic/business man!!!! jaja.
Pues... por seguir compartiendo viajes caros auqnue esto es infinto- yo me fui de Donosti a Barna una semana antes en una supoueto AVE que te juro que nunca supero los 100kms/h (vamos, que iba yo haciendo fotos al verdor tan tranquilamente) y me costó unos buenos pavillos pero lo mismo: no había otra..
*Hummm, quieres decir que has visto ya "Una mujer en África"? o por cuál lo dices..? desembucha yo soy fan a topeeeee.
besotessss
hola Aticus!!! qué tal maja??!
ResponderSuprimirBueno los vuelos son una sorpresa en costante evolución. Pero el que para mí está totalmente gafado es el que va de Madrid a Ciudad Condal!!. ya van dos años que llego tarde al Primavera Sound y luego de vuelta a la oficina lo mismo, cuando está todo estudiado..
Bueno bueno, la triada blogger se dirige a los madriles, yuhu! y si conseguis a un cuarto elemento o cómplice os hacéis con una mesita vintage..jeje.
La verdad es que le había entendido a Txarls que era por finales de octubre y justo os iba a decir qué día tocaba Guano Apes (casi como si vuelve Garbage,eh!!!!) por si os hacía ir y pillaba.
Si "Mr Nobody" es una peli con un halo muy especial,no hay duda.. Pues cuando quieras retomamos debatuelo.
Petons!!!
Muy buena tu terapia: reconducir tu ira de forma literariamente creativa... apuesto a que el texto te salió del tirón, y es más, mientras te sucedían todos esos avatares ya estabas pensando en cómo los dejarías por escrito....
ResponderSuprimirYo, en lugar de los sudokus, no podría viajar sin un cuaderno de notas para escribir.
La próxima vez, ven a bcn en coche, en plan ruta AP2, seguro que también sacas material de los molinos eólicos de La Almunia de Doña Godina (toma nombre castizo!!!!)...
Besitos mil!!!!
mersi,Jose Ang!! Pues no te creas, las asociaciones me ha venido más a bien a borbotones pero cómo me conoces: le tenía yo ganas a esto de los aeropuertos..!
ResponderSuprimirPiensa que me fui con el supercalor sofocante de abrnaa las 17.30 a Pza de España y no llegué a barajas hasta las 22,30 y adonde había quedado a las 23,30 'hora zulú', lo que hace una diferencia realmente pequeña con haber viajado en bús. que descarté precisamente por tiempo. Eso es lo que a mí mes sabe mal: que te la intenten colar y te hagan perder el tiempo. la verdad.. no sé qué es peor, jaja!!! Aunque yo siekmre me tooestas cosas lomejor que puedo.
Respecto al sudoku: yo antes lo odiaba, me parecía como 'marjilla', no sé cómo explicarte.. hasta que me dijo una mujer que es una crack que ayuda a mantener el lado de los recursos del cerebro activo, y pensé... pues eso está muy bine y efectivamente mantenerse atareado le deja a uno como más liberado en cosas tan aburridas como éstas, a ls que algunos tienen pavor.
Tomo nota! No estoy viendo bien cuál es esesitio.. El viaje on the road Madrid-BCN es muy chulo, y sobre el km 100 hay un sitio mítico para parar a desayunar. Pero vamos que nada me separa a mí de la ciudad condal.
La próxima vermuçito del bueno.
chao, muschosn besos!
Encantada, Ellen Church!!
ResponderSuprimirVaya chapa histórica has soltado, lapor! Pero para que no te quejes y veas que la he leido de Pe a Pa aquí va mi comment (en blogs también quedan bien los anglicismos, u know???). Esto está repletico de bromas gafapastas como la del McGuffin, Blade Runner o la del Cabo del Miedo. Lo malo la mayoría no las pillo, pero cuando las pillo (como ésta vez) es lo máaas,jijijji. Ya sabes que nadie mejor que yo entiende la tensión a la que nos somete el medidor terribol de las maletas (acuerdate de Roma!!). A mi me parece muy bien que mantengas la calma haciendo sudokus. Ya sabes que la gente enloquece y cunde el pánico a la misma. De los vuelos en avión yo añadiría el hambre que entra cuando uno ve lo caro que es todo lo que hay en la carta y que no va a poder pedir nada(a mi me sobornaron una ve con una bolsita enana de cacahuetes una vz que salió el avión cn 3 horas de retraso, y los devoré a tal velocidad que el rapper inglés de al lado me dio los suyos) y también el hermanamiento que se crea en situaciones adversas. Véase cuando el piloto informa por megafonía de las "complicaciones" del vuelo. En la vuelta el mismo vuelo de Londres nuestro piloto, después de cambiarnos también de avión, nos dijo que las previsiones meteorológicas eran "muy malas", que la hora de salida era incierta y seguramente muy tardía y que esperaa que disfrutáramos del vuelo "en la medida de lo posible". En seguida todos nos miramos con los ojos como platos y cara de pánico, pero después vimos que no era para tanto y pasamos a otra cosa.
Ala, ahí lo dejo! Y viva los cowvboys desaliñaos de los aeropuertos! En el AVE solo hay finolis y gente durmiendo; no hay niguna emoción!
Besooooooooooooooooooooooooooos
LittleLapor
holaaaa, ay,pero qué salada eres!!! no eres little lapor, yo soy medium BR! Insisto: el placer es mío ,este comnet is crazy good,man.. ennboblece mi post, jeje. qué razón tienes con lo del hambrecilla, ESOS TERRIBOL DILEMAS POR COMPRAR UNA CHOCOLATINA A PRECIO DE OROOOOO. jaja!! Sabía que me dejaba algo en el tintero, no hay chapa que pueda abarcarlo todo.. Por cierto, sí, qué complicidad se establece entre piloto y tripulasao en los momentos difíciles,eh? pero las azafatas nunca aflojan ni forman parte del hermanamiento, hipertérritas las tías con sus moñicos.. ;-) Sobre los 'guiños gafapastis': no era ni consciente la verdad pero si los había veo que los pillas todos. MUCHOS BESOSSSSS *Y esperemos que Ellen Chruch tuviera uniforme de verano
ResponderSuprimirHooola!!! Vaya periplo el regreso vacacional que nos traes, Lapor. El séquito de personajes es hasta surrealista, digno de ser contado dentro de unas cuantas generaciones cuando la humanidad ya haya logrado teletransportarse molecularmente, ¿te imaginas?. Mientras tanto, leyéndote, me reafirmo en mi apego a las ruedas y la carretera como mejor vía y más divertida a la hora de llegar a alguna parte. Si las ruedas, además, son dos en vez de cuatro, pues evitas casi todos los incómodos atascos.
ResponderSuprimirAy! Me ha recordado lo que escribes una película que no le gustó a casi nadie pero a mi sí, no recuerdo el título, pero es el periplo de Tom Hanks colgado en un aeropuerto gracias a la burocracia aduanera. Se tira vivendo allí como tres meses, mientras nos muestra un circo de personajillos de corte bastante parecido a lo que narras. La peli es malilla, pero es divertida, moralina incluida. Qué rabia no acordarme del título!...
Viajes, Vacaciones...ay Lapor, como te envidio.
ResponderSuprimirSaludos desde Chile.