Mummy was a waitress dressed in tangerine,she found daddy in a can of sardines.
Liquid boy, you know all the stories,
it´s been there since the first cold morning.
So blue, blue, blue,
gonna try with glue.
Baby, it´s dry, dry, dry,
I hate you when you cry.
No more bitter cherry juice,
give me something that I can´t lose.
--
"GLUE", (Cristina Rosenvinge).
La literatura algo deshecha, con la belleza de metáforas tan visuales, esos 'regalos para los ojos' (del que lee), enmedio de una maraña de personajes vulnerables de Loriga.. puede pasar en una medida a la pantalla, pero queda mucho más latente en la novela, no hay duda, aquella raíz y espíritu altamente beat que todo lo rejuvenece, dignifica, esa apología de la rebeldía, ese estremecimiento del paisaje... no es fácil traducir en imágenes esas metáforas... la verbalidad se puede convertir, incluso, en una especie de mala oralidad, cuando están allí unos actores interpretando esos 'pensamientos deshechos'. Casi como si se tratase de una 'bad painting' a la pintura, o ese homónimo aplicado a lo musical que encarnan voces desfinadas y arreglos distorsionados como Nick Cave & The Bad Seeds, esa especie de apología d elo imperfecto, del guiño a lo bien hecho, ese algo que precisamente también interesa (y, en mi opinión, intenta copiar, pero sin lograrlo) a Cristina Rosenvinge.
Eso sí, todo hay que decirlo: me encanta el tema de "Liquid boy" y cómo hace uso y carga de atmósfera anímico/musical toda la película, con esas bases que los Sonic Youth regalaró a Ray para esta película generacional, adolescente como ellos, y que precisamte llena esos espacios que se quedan vacíos en el paso de la novela a la pantalla. Esos guitarreos distorsionados acompañan y casan muy bien con una historia que va tomando tintes de huida a un destino sin retorno.
Tras la proyección, el propio Ray -con su aureola adolescente- nombraba las que eran sus referencias cinematográficas cuando hizo la película, y nombraba entre ellas a Godard, aunque en realidad a lo que a mí más me recordaba era a "Los 400 golpes" de Truffaut... En fin, ese extraño viaje, cuyo objetivo final era la playa, recuerda, en su valor sentimental y dramatúrgico a aquel niño llegando por su propio pie al mar; lo absurdo y la indiferencia como manifiesto de opinión, o de falta de pulsión, un estado de ánimo que no se verbaliza, de ser perdido que no encuentra su sitio, de 'terrible enfant' -el entonces crío Jean-Pierre Leàud, el alter ego de Truffaut, como, probablemente, el protagonista de "La pistola de mi hermano" de Ray-; paralelismo también por esa reflexión acerca de la violencia, sin moralinas ni culpables... El otro día Ray se mordía las uñas en la Academia de Cine en una ronda de preguntas que no le apetecía contestar -quizá queda ya muy lejos una película que tiene 14 años, o... no le dejaba concentrarse el hecho de no sentir estar en el 'right place right time' y algo le removía por no estar viendo el partido. En un momento dado, a modo de pequeña venganza, o de freno ante la retaila de preguntas acerca de cómo puedo emprender una aventura apoyado por grandes profesionales y adaptar su propia novela (algo insólito en nuestra Historia del Cine y la literatura adaptada, eso es cierto), declaraba ser 'un cineasta nobel, no un cineasta imbécil'...
El caso es que yo recordaba "Caídos del cielo" como una pequeña-gran-historia, la de una admiración incondicional de un hermano a otro, que se mete (casi sin darse cuenta, o de una manera casi estúpida, como un acto de provocación) en problemas y acaba huyendo de la ley, y cómo el hermano que se queda en tierra firme presencia esta huida, esta transformación inerior a lo lejos, intuyendo el único posible desenlace, de este viaje de no retorno, convirtiéndose para él eu leyenda y para los otros en un mal ejemplo. Todo con una enorme intensidad... Aquí, en "La pistola de mi hermano" sin embargo sólo vemos a dos chicos. Que fuman y beben juntos, pero hay algo extraño y confuso que no les hace parecer hermanos. No sé si es el propio físico de los actores lo que les aleja, como si no fueran hijos del mismo padre pero aun no lo supieroan, qué es esa distancia que les separa... Incluso por la manera en la que se tratan, esa especie de fascinio que tiene por él su 'hermano', el hecho quizá de que le vaya a buscar la piscina lo deja todo en un clima muy GusVanSantiano que sería más lógico de interpretar como un amor platónico, una no-historia-de-amor gay. Hay una conversación muy representativa en la que el hermano le dice que parece una de esas estrellas a las que les hacen un reportaje y les graban paseando como si no supieran. Le pregunta que si eso es malo y el hermano dice: "No, a mí me gusta". El resto del reparto es una maravilla: Vigo Mortessen, antes de ser una celebrity, como un personaje secundario que enriquece la historia; Karra Erejalde, en otro gran papel, que borda,una especie de teniente Hal (Harvey Keitel) de "Thelma & Louise" que parece tener otra óptica e información clave de la historia; y Anna Galliena, que allá donde va, de una manera extraña, lo llena todo. Y aque aquí es una madre que pide caladas de cigarros a sus hijos, quien sabe si por pereza a fumárselos ella sola.
Es cierto que es difícil saber si Ray Loriga es, o no, un buen cineasta. "Teresa, cuerpo de Cristo" es una maravilla, en mi opinión infravalorada, pero difcild de comparar por no ser previamente una novela, y por tener el estilo opuesto: sofisticada, casi teatral con una gran puesta en escena, formalidad, etc. todo de lo que aquí parece renegar. Y esto sólo se sabría (o podría intuir mejor) en un tercer acto cinematográfico, como decisión y posición de estilo, aunque en realidad no es del todo así: véase del caso de Michael Winterbottom, no hay duda, gran cineasta, que ha pasado por todos los géneros y estilos, un 'cineasta calidoscíopico' en un experimento constante, que no parece defInir los lugares comunes que le brindarían un estilo/sello, como la capacidad del público de reconocer, como algo que aglutina y da su propia forma.
Volviendo a Ray Loriga, al recuerdo de una pequeña charla en el marco del taller alertando contra el uso de las metáforas gratuitas, si es capaz de conseguir, o no, llevar la aureola que tan bien maneja en lo literario a lo visual.. queda al criterio de cada cual, en el caso de esta opera prima, que, sin tener algo especialmente memorable, tiene algo que tampoco la hace olvidar, un estado más allá de la trama que concede una importancia e imprime un extraño carácter a los personajes, en una fusión ficcion/realidad... algo que, por cierto, me recuerda, además de a todas esas road movies de corte clásico en las que se pudo basar o d elas que pudo coger, a otra, a otro estilo: el de "Ça brûle", de Claire Simon (que en su momento posteé), por la corporalidad, y a todo ese cine francés contemporáneo de la desidia que no tiene la necesidad de explicar las cosas ni de que pase nada, nada en especial ni en concreto, para que sirva de apoyo a una historia; También tien mucho de ese minimalismo narrativo independiente de "Buffalo 66" de Vincent Gallo -joyita donde las haya- por la manera de relacionarse con el recuerdo, por mantener al protagonista como un ser imprevisible, como un tipo eternamente desconocido, lejano, tímido, asocial... Todo parece indicar que el cine de Loriga formaría parte de una tendencia o manera de hacer que, a intervalos, me agrada mucho o me aleja: ese 'cine que no lleva de la mano a nadie', que más bien deja a cada espectador a sus anchas, demabular por el paisaje, de personajes que no entendemos, como tampoco entendemos esas paradas en la mitad de un viaje en autobús, en los alrededores de esos restaurantes de carretera secundaria, siempre llenos o siempre vacíos, que siempre se hacen tan eternas... Que cada uno lo vive de una forma y con una temporalidad, una pequeña experiencia. Cine sin florituras, supuestamente sincero, sin violines que nos hagan caer lágrimas ni personajes con los que identificarnos. Todo ese 'no man's land'
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada