Éste es un post para los que quieren estar en dos sitios a la vez
*
La verdad... llevo semanas con una de esas viejas maldiciones que es estar condenado -como a vagar por los siete mares- a escuchar una canción,todas las veces posibles, como si fuera una necesidad, hasta que la melodía se mete dentro de la cabeza y está tan interiorizada que parece que ya no quepa ni importe otra cosa. Primero me había enamorado profundamente de “First breath after coma”, pero al final el hechizo lo ha provocado la aureola de "The only moment we were alone", de EXPLOSIONS IN THE SKY, esa maravilla de grupo tocado por la varita de lo sublime; de esa maravilla de disco que es 'Earth is not a cold dead place’ (2003). Tanto que el otro día llegaba a la oficina en plena experiencia de catarsis sonora, deseando que llegara el crecendo final, y daba la vuelta a la manzana para dar tiempo a escuchar el tema al completo, esos casi 11 minutos que nadie debería interrumpir por nada, porque son de una absoluta y compacta belleza. Aquí está esta maravilla:
Y es que ese ‘lecho’ en el que parece que van cayendo, con la delicadeza de una hoja en vaivén, todos esos guitarreos anímicos, depositándose, describe de manera apabullante esa situación concreta que se define en el título… Es, a mi modo de ver, absolutamente brutal lo que consigue este tema: una ilustración calidoscópica, sincera, real, total, de esa situación. ‘La única vez que se está a solas con alguien’, sin llegar a ser un lugar común, es algo que todos llevamos dentro y cargamos, a todos nos viene a la memoria una cara, un momento especia, que se perdió, que no pudo ser.. Y parece que el crecendo 8:34 de los 10:14 sea esa sacudida, ese último aliento, ese anhelo, esa última oportunidad... El epílogo de la historia, la moraleja sin moralinas, la llamada a sacar una fuerza interior, una valentía para ser totalmente sinceros y actuar con ese riesgo; e irnos a buscar a la persona, confiando que donde hubo algo especial quedará un poso, algo que rescatar y recuperar.. No se me ocurre una sola escena del cine, de 10 minutos, del tiempo que sea -y las hay porfundamente emotivas sobre otros temas y las intento ir recogiedo-, que consiga abarcar de manera tan compacta este hecho, ser tan explícita en la cercanía que puede llegar a existir entre dos personas (cada uno entendiendo este hecho como le parezca, o como su propia autobiografía le haga proyectar). La intensidad de ese recuerdo, de esa intimidad que logramos a veces con alguien y que luego es una batalla más perdida de nuestras inseguridades, una historia más de las oportunidades perdidas que podrían ser nuestra segunda u otra vida..; la intensidad de ese remordimiento universal.
Y, precisamente, por esa ilustración, Explosions in the Sky me recuerdan bastante a otra también muy interesante formación: The Cinematic Orquestra, por ese estilo de ‘eterna banda sonora’, aunque sea hipotética, una hipótesis, aunque nunca se llegue a rodar la película o no haya una película tan sublime de la que pueda ser banda sonora*. Cinematic Orquestra, además, hizo ese experimento con “El hombre con la cámara de filmar”, de Dziga Vertov, de 1929 (hace casi la friolera de un siglo), la que se considera la primera película de
Por cierto, hablando de 'la bella dama', hace poco Txarls –que no cree en mis superpoderes de desplazamiento de partículas ni en mi trebol de 4hojas- reseñaba
Volviendo a Explosions in the Sky, probablemente muy cercano al concepto y al hecho de lo sublime por tratarse de música exclusivamente instrumental, prescindiendo de lo vocal (y es verdad: yo, cada cierto tiempo, pienso en música como si no le hiciera falta ese elemento, véase maravillas como Erik Satie o Miles Davis)… El propio nombre o tarjeta de visita anticipa ya una imagen de mezcolanza –lo mismo ocurre con Einsturzende Neubauten, alias ‘edificios nuevos desmoronándose’-, de vida y muerte, orden y caos, belleza y accidente, entre lo perdido y lo encontrado… lo cual siempre me recuerda también al ‘Angelus Novus’ de Walter Benjamin que desde lo alto ve las ruinas a su paso; o a esa hermosísima historia de Dédalo e Ícaro. Son pocos los temas que pueden elevarse sin quemarse con el sol. No todo el post-rock ni el minimalismo electrónico tiene esta ventaja o capacidad; son, más bien, pocos los ejemplos.
Muchas bandas se apoyan o consideran parte esencial de su propuesta y de su mise-em-scène las videoproyecciones, se me ocurre nombrar ejemplos dispares como Mazzy Star o Massive Attack (a los que he visto), que sí puede intervenir directamente en la poética o en el mensaje que quieren transmitir al público,que sofistican. Otras, en la falta de discurso, las incluyen como telón de fondo sin significado, sin contenido, como mero ornamento, un recurso gratuito... Lo que quiero decir es que, en medio de esta obsesión por ilustrarlo todo, es muy interesante que algunos grupos reflexionen y generen menos material; que su música sea más difícil de categorizar. Por ejemplo, mi ‘tema (afortunadamente) maldito’ de los Explosions ya tiene el suficiente poder devastador y fuerza interior para desarmar, como para que la catarsis, interior, hermosamente violenta, sea ya un proceso ineludible; Que todo se mantenga como en un péndulo, que oscila y se equilibra entre lo absolutamente matemático, metódico, perfecto; y lo más afectivo, sincero, visceral, una pura amalgama de explosión de sentimientos.
*Un contexto que me hace nombrar una referencia que siempre es un placer traer, Michael Snow, que forma parte de esas corrientes alternas o alternativas al cine, al discurso principal, que pueden estar incluso basadas en estructuras casi matemáticas. Ciclos, intervalos, fases, secuencias, nuevas tempralidades, tiempos y tempos (la mayoría de los temas de Explosions in the sky hacen alusión a unidades temporales subjetivas), puntos de inflexión, cambio, organicidad, algo caprichoso, aleatorio; narrativa de la imagen, pensamiento lógico, teórico, complejo…
Combinaciones que son infinitas y de las que el cine –al menos al que se puede acceder- ocupa un 99% una de ellas: la narración audiovisual convencional, es decir, la imagen y el acompañamiento sonoro en simultáneo, sin brechas ni grietas.. Sin embargo las otras narraciones inconexas, que prescindiendo de la simultaneidad han dado algunas bellezas que en todo caso son de algo más difícil digestión. Muchas veces, cuando se hace referencia a este tipo de trabajo, cargados de interés, con estructuras y progresiones impredecibles... (que normalmente se pueden ver en museos) en lugar de tramas, patrones absolutamente previsibles- como ‘Structural Film and Expanded Cinema’ o películas que, teniendo formatos y estructuras en el margen de lo convencional, como "Adaptation (el ladrón de orquídeas)", de Spike Jonzes; o "PI, fe en el caos" de de Darren Aronofsky en su mejor época, apuestan por tratamientos o puntos de vista orgánicos que hacen ver bajo otro plano la realidad, planteando cuestiones puramente naturales, orgánicas, esa violencia intrínseca de la naturaleza sujeta al cambio, cuestiones inabarcables que quedan fuera de nuestro alcance... generando pulsiones, algo que también se aprecia en esas largas composiciones que recorren ciclos anímicos de Explosions in the Sky.

¿Darren is back? Después de tu boicot a Cisne negro haces las paces con él y le pones a la altura de Honorable Bíorkkkkkkkk!!!!!!!!!
ResponderSuprimirbueno, es que cuando el tío -clavadito a Moby- se sienta a ver las hojas moverse y hacer cálculos es de lo mejorcito. Los deNor es casi anecdótico, ya sabes q no puede faltar en ningún post, Pero , vamos, que aquí los verdaderamemte protagonistas son los Explosions in the sky..!!!!!
ResponderSuprimir