sábado, 22 de enero de 2011

NEDS, DE PETER MULLAN: RETRATO DE LA ADOLESCENCIA - La infancia desendulzada, el "elefante en el salón", nuevos elementos para un cine social...

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El final de "Neds" tiene una belleza mágica, con ese plano secuencia de dos figuras entrando en plano y alejándose, recuerda a las escenas de cierre del cine clásico -"El tercer hombre" y tantas otras...-, como si tomase vida uno de esos enormes cuadros de Gustave Courbet (ver Imagen 1), con esa luz dorada, en los que nunca parecería poder haber presencia humana, y dos personajes se adentrasen en él, en esa contemplación, esa quietud, ese orden de las cosas, incluso ese peligro intrínseco, interior: en el claro en el bosque hay una manada de leones que les observa y que acaban por dar al entorno un carácter de fábula. Una fábula sin moraleja... Es la única imagen poética de toda la película, que, en contrastre con toda la violencia activa anterior, posee ese registro de ficción extrema, como salido de un sueño, como esa especie de realismo mágico que tan bien le sentaba a "Un profeta", de Jacques Audiard... Y es curioso: me estoy dando cuenta de que no sólo por este detalle de estilo -y como acaba una película es esencial para su entidad- sino, sobre todo, por la progresión del personaje principial, su completa transformación, su absoluto deterioro, lo que con ello se pretende narrar.. comparte elementos comunes: de tono trama, etc. (aunque en el caso francés todo resulte más rotundo y sea más cinematográfico). Y así y allí acaba la película, con esos dos adolescentes atravesando ese extraño prado con leones, plácidamente tumbados. Un fin que es una reconciliación con su propia violencia, una violencia domesticada por una violencia mayor. Final extrañamente épico, al que, de las muchas lecturas que se le podría dar, la primera que me viene y más me convence sería que para el personaje estas fieras no supone niguna amenaza, porque se han embrutecido y asalvajado tanto que está rodeado de sus iguales o es incluso más fuerte. Más ambigüo es adónde lleva toda esa seguridad, ese gesto, el horizonte de ese paisaje..
Justo a continuación a esta escena, los títulos de crédito, que parecen hechos por Gilliam Wearing (si es que de verdad no lo ha hecho él), artista que siempre me ha interesado mucho, conocido mayoritariamente por las fotos de gente a pie de calle sujetando carteles con frases cotidianas, como si fuera lo que están pensando (ver Imagen 2). En el caso de "NEDS" son fotos del reparto al completo, uno a uno, cada uno sus nombres, actores mayoritariamente adolescente, para crear la verosimilitud de este drama social de pandillas y perifierias... Y, teniendo en cuenta los vídeos de Wearing de niños hablando doblados por adultos confesando indecencias o atrocidades -sin duda, la parte más fuerte de su trabajo-, el parecido con Mullan no parece casualidad, sino que más bien coincide en todo ese desencanto y corrupción de la infancia y adolescencia, precoz, corrompida. Pero en fin reconzco que estos referentes son "de formación profesional" y que, en mi subjetividad, dotan a la película de una atmósfera especial pero sólo en su final, referentes que no parecen empatizar ni afectar al resto de la película. No tanto por la problemática sino por la crudeza, la representación sin filtros de la violencia, las escenas más duras de "NEDS" recuerdan también a ese gran corto de Achero Mañas: "Cazadores" y esa peculiar relación que se establece entre la infancia y la violencia (SE PUEDE VER al final del post).
El caso es que "Neds", abalada por la crítica -se llevó la Concha de Oro del Festival de San Sebastián en su última edición-no parece haber seducido demasiado al público, que tengo la impresión de que la juzga una historia más de cine social, de esa violencia que nace en los barrios de una clase proletaria en ciudades de pasado industrial, guetos que se han visto sumergidos en la marginalidad, la exclusión social y laboral, la falta de escolarización, propias de circunstancias sin perspectivas de futuro ni recursos que suelen llevar a cometer actos delictivos y a una normalización de la violencia. etc. Y es cierto: quizá no aporte demasiado pero forma parte de ese cine necesario, de actualidad, el de las historias locales/universales. Esta vez lleva el acento de Glasgow -acabo de volver de Liverpool, ciudad con una realidad social muy similar, y doy fe de que es casi inteligible- y ofrece un retrato del Reino Unido más marginal, una adolescencia al borde del abismo que es una lectura más, tan real, de lo que debe estar ocurriendo . De hecho, no hay que olvidar que el filme se llama "N.E.D.S." y que éstas son las siglas de una expresión ya hecha "Non-Educated Deliquents", la que parece ser equivalente directa a nuestro "NI-NI" (ni estudia ni trabaja): esos chavales desorientados, desmotivados, perdidos, con muchas papeletas de acabar siendo conflictivos. Una clase que nació, creció y se reprodujo probablemente por toda Europa, si es que no es un fenómeno universal "all around the world" (me temo que sí lo es..). aunque cada uno tiene sus peculiaridades.
Aunque probablemente lo que venga a decir Mullan es que la violencia es gratuita e irreversible, en el caso de NEDS hay un hecho concreto que pone en marcha el mecanismo de la violencia, como un perfecto efecto dominó.

John: buen hijo, estudiante ejemplar, monaguillo de la iglesia… recibe tras la fiesta de su graduación la amenaza de un chaval, que le amenaza con una paliza diaria en cuanto entre en el instituto, porque no le gustan los empollones como él. Asustado y violentado, este ejemplar niño, "el niño de los sojos de su madre", va a buscar a su hermano mayor para avisarle de lo ocurrido y aunque no consigue encontrarle sí le da el recado, el nombre, a un colega suyo; Pues bien, la siguiente escena es –engranaje en marcha de la violencia, que nos permite entender/saber por omisión qué tipo de persona es su hermano y qué le hace tan respetable es su hermano mayor- John mirando por la ventana cómo su hermano y el colega han atrapado al que le ha amenazado y le están torturando con unas botellas atadas a la cabeza y le dan la oportunidad de ser verdugo. Decide no serlo.




Es cierto que todos habríamos hecho casi lo que fuera por proteger y salvar el pellejo a nuestros hermanos pequeños –recuerdo que yo misma una vez bajé a tranquilizar a dos gilipollas que querían molestar a mi hermano-, lo que resulta siempre agresivo pero hay dos tipos de circunstancias, de maneras de resolver estos problemas: a las buenas y a las malas: formando parte de la propia violencia –con una amenaza, contrataque, revancha, provocación- o poniéndole freno, razonándola.
En el fondo todas esta historias, cuyo protagonista es la marginalidad, en cualquiera de sus caras, son apaptaciones contemporáneas de los dramas clásicos de corte shakesperiano: el honor, el orgullo, la reputación, la posesión... algunas de ellas han tenido como desencadenante la lucha racial, de clases: podríamos retroceder hasta "Wests side story", y hacer un recorrido pasando por "Outsiders", "La ley de la calle", ambas de Coppola; u otros ejemplos como "Quadrophenia", que tiene más que ver con la lucha de poder entre tribus urbanas: mods vs rockers; o "American History X", skin heads queriendo limpiar la ciudad de negros en un acto heroico 100% xenófobo. Y así.. se podría extender a muchos otros capítulos oscuros de la Historia en los que alguien se autonombra stalker de sus propias-no nobles-causas.

Quizá lo que le falle a "Neds" y por lo que no produzca más empatía sea por tres motivos:
1. Que ya exisen obras de enorme calidad sobre la misma temática: Por ejemplo, el modelo francés de esta sociedad violentada sin atismo de recuperación quedaba ya en la pantalla muy bien reflejado en "Le haine"/El odio, de Mathieu Kassovitz, película que no me hartaré de nombrar en este blog, con esas escenas de sofa roído de azotea, a las que dediqué
este post; Y el -modelo-inglés tenía ya también un muy buen referente, firmado por Ken Loach, uno de sus grandes voces, con "Sweet sixteen", que tengo muchas ganas -a raíz de esta filmografía- de volver a ver. O el cine de los Dardenne ("Rosetta", cualquiera), para representar ese cine lleno de voz y con esa frescura y veracidad en el modelo belga, etc. O el ya nombrado caso de "Un profeta", de Jacques Audiard;
2. "NEDS" tiene un tratamiento demasiado diverso: según qué escenas podría parecer dirigida por diferentes personas. Ésta, por ejemplo, por la cercanía a los personajes, el tempo y esa especie de humanidad de la cámara, tiene un estilo muy Gus Van Sant:
Escena que no parece encajar con toda esa primera parte con un registro pseudos-documental; o con la explosión interior que se produce en la segunda que lleva incluso a la psicodelia, casi Buñueliana/MonthyPytoniana –sí, me refiero a la escena de Jesús-. La convivencia de todos esos estilos tan dispares resulta algo perturbadora generalmente para el espectador, para el transcurso de la historia,….
3. John McGill de adolescente, interpretado por Connor McCarrron, pasa a ser uno de los peroanjs más desagradables de los últimos tiempos, porque, una vez producida la transformación ángel/demonio, no parecen en ningún momento dudar de sus atrocidades ni mostrar ningún tipo de humanidad, compasión o cariño hacia nadie, como si del mismo Norman Bathes. Chulo, provocador, irónico, sin códigos de ningún tipo, dispuesto a humillar incluso a sus amigos... Y en contraste, esa hermana pequeña que nunca crece, fallo de racord demasiado amateur para un cineasta, elemento dramático alegórico que representa la infancia en una amalgama, la ingenuidad y la bondad congeladas en el tiempo, como ese efecto de videoclip de mantener un elemento fijo.

En contraposición, destacar los aspectos en los que para mí Peter Mullan, actor (y veterano, cara conocida de Loach) antes que director, acierta:
1. Cómo controla a la perfección la dirección de actores en una historia múltiple, casi coral -podría haber sido interesante combinarlas-. Genial el cameo de Gary Lewis como profesor del instituto y esa escena en la que sube a John a caballito, una de las más personales e irónicas, la que podría haber cambiado el rumbo de los hechos...
2. Muy bien resueltos algunos momentos y giros de la trama. Añade a este retrato Peter Mullan una veracidad y verosimilitud a un aspecto muy interesante: el desconocimiento de los padres de lo que ocurre, ese extraño elefante en el salón al que se refería Alan Clarke -"Elephant", v.1989, impactante trabajo sin florituras, de nacionalidad y sobre una situación irlandesa-, la violencia sentada a tomar el te como una más de la familia, estos pequeños monstruos, fieras salavajes que crecen al otro lado de la pared y que sus padres creen que no han roto un plato. En ese sentido, una de las, en mi opinión, más brillantes escenas de "NEDS" es en la que el protagonista huye de la pandilla que le va a dar una paliza y aprovecha que una mujer entra en su casa para colarse y escapar. Se produce entre ellos una cierta complicidad porque ella, con un instinto maternal pero pareciendo que vive sola, le reprocha haber invadido de esa forma su espacio y al mismo tiempo se alegra de haber contribuido a evitar un acto más de violencia, cuando llega la guinda de la escena: su hijo a casa, que resulta ser uno de los que le hubiera roto la cabeza, y que tiene que disimular que no le conoce, y aguantar, delante de su enemigo público, una bronca de su madre, que le dice que a partir de ahora le quiere a tal hora en casa, que hay mucho vandalismo por las calles,... Es decir, la madre peca de incauta hasta límites insospechados porque en ningún momento parece ver que su hijo sea un propulsor de violencia.
No es el único caso, hay varios detalles y momentos en los que se hace alusión a lo que piensan los padres, a que se cambian de barrio para que no se junten con "niños malos". En el caso de la madre de John, el protagonista, aun sin pervertir, y de su hermano, el que le da un hueco en ese organigrama de pandillas o al que -como todos hacemos en nuestra adolescencia- tiene como modelo y pretende imitar, sí es consciente, incluso decide ten cierta altura actuar con mano dura, no sin decepción, pero hay un extraño y casi contradictorio choque (que yo creo que narrativamente despista o desvía) con la propia violencia que se vive dentro de la casa: la de su marido, un proletario alcohólico -por cierto, qué actorazo!!!- que cada noche pega berridos para que baje y agredirla. De nuevo ese elefante sentado en el sofá y del que nadie habla, ese barrer los problemas para casa y de puertas para afuera todo bien.
EPÍLOGO:
Aquí está el corto de Achero Mañas "Cazadores" tan Gilliam Wearing -con breve entrevista previa-, que parece recpoger ese momento en el que la amalgama que protegía la infancia del mundo pervertido,violento y cruel allá fuera, y en lo que todo lo que había dentro se pierde, como un niño que ve cómo sus gusanos de seda se convierten en mariposas y se van volando, esa amargura, esa decepción.... Que lo disfrutéis.


Y, haciendo alusión a la invasión del espacio íntimo, a cómo la violencia no llama a la puerta, este extracto del archinombrado "Elephant". Y a quien le interese el tema, que lea si quiere este post que ya hace tiempo escribí, sobre los estados y mecanismos de violencia: http://lapor-la-la.blogspot.com/2008/02/estados-de-violencia-1-parte.html

6 comentarios:

  1. Lapor, ya sabes que divergemos radicalmente en esta película: por un lado estáis tú y los del festival de Donosti, y por otro yo. La exclusión social y la falta de escolarización no aparecen por ningún lado en la película. Al contrario, el profesor del prota le admira públicamente por ser buen estudiante. Él le devuelve el favor vacilándole. Las otras películas sí tienen un contexto de marginación (Rosetta) o de mala suerte (Elephant). Y nada que ver con los angelitos de West Side Story y, si me apuras, de Rebeldes.

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  2. ay.. si es que ya se dabe: "Una pelea sin Johnny no es una pelea", me ha entrado el mono y reivindico double feayure en mi hogar inmediatamente, con las 2 de niños traviesillos de Coppolix..!
    De todas forma te sedujeron tanto como a mí los bailes de WSS porque si veían a uno de la otra pandilla solo... hum, vaya que si le caneaban..
    El caso es que me gustan mucho las fuentes de NEDS, quizá más que (el resultado de) la peli en sí. que es lo que he intentando aglutinar, para defender que no es insulsa, como algunos deicen.
    chao,. besucosss

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  3. Neds no acabó de encajarme, Lapor. Describes bien su factura técnica y el enfoque cinematográfico que le da Mullan. Yo le veo un problema argumental, no solo de guión sino de situación, toda presuntamente ¿justificada? por la violencia imperante y la falta de espectativas que se le ofrecen al protagonista. Pero falta ese apego a la realidad social que tan bien logrado está en "Fridge" o "Las hermanas dela magdalena", con una contextualización del entorno social y político de la que carece Neds. Hasta "This is England" está más pegada a su realidad social. Y aunque el trabajo estético está bastante bien, nada que ver con "Orphans", por ejemplo (como Fridge, con muchas influencias de Elia Kazan). Creo que ha optado por una vertiente entre autobiográfica y comercial que le desconecta de su línea anterior. Supongo que será porque de algo tiene que comer. Pero como espectadora es imposible juzgarle sin compararle con su propio trabajo anterior. Y en ese sentido, me decepcionó bastante.

    Un saludo ;)

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  4. Ay lapor, que se te ehcan encima en las réplicas!!! Leo que te quedas sola en tu defensa tan apasionada y desmenuzante (un texto que he leído casi sin respirar) y que (fíjate tu por donde) me ha puesto unas ganas enormes de revisar a Vasn Sant (empezando por Elephant)....


    Besitos mil!!!!!!

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  5. pues me alegro mucho, JOSE ANGEL!!! GUs Van Sant consigue dar aureola y brillo a la violencia, probablemente nadie hace lo mismo que él ni aunque se lo proponga.. La escena de la clase de gimnasia de NEDS que he enlazado tiene esa atmósfera, pero en parte se agradece que sea la única, casi un guiño, es preferible a que hubiera intentado contar la historia en clave de de esa violencia endulzada porque eso ya fue y siempre será "Elephant". Fíjate, es curioso: Van Sant a su vez se inspiró en la versión primera, la que pongo al final del post, que es completamente sórdida, por tanto le dio la vuelta hizo una interpretación muy personal; y Mullan vuelve a darle la vuelta a la tortilla y a parecerse y recordar de nuevo a Clarke.

    Pero entiendo tmb perfectamente a BABELl, que le parezca que ve hay mucha más categoría y tono en su anterior obra, el corto "The fridge" es una absoluta maravilla. Ya sabéis en cualquier caso que el tema de la representación de la violencia -por omisión o por evidencia- me interesa mucho...
    Por cierto, BABEL, ves alguna fuente que no haya nombrado? gracias

    besos a los 2, mi triadilla!

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  6. La poesía brota en las circustancias más insospechadas , solo que depende con los ojos con los que se miren.
    No he visto la peli pero es muy probable que la vea , ahora , no te aseguro que me trasmita lo que relatas pero creo que eso es lo de menos pues la hermosura está en esos diferentes puntos de vista.

    Ya lo decía Morrissey en "sweet tender hooligan" y en "The last international playboys" y tampoco lo entendiero jejeje SALUDOS HERMOSUELA!!

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