miércoles, 14 de julio de 2010

"ON THE ROAD", EL UNIVERSO AMERICANO 50´s y 60´s: Localizaciones, Memorabilia, caras B & "tumbleweeds"...

Seguro que habréis oído hablar de la "memorabilia", la mobilia de la memoria subjetiva: ese cajón que todos tenemos dentro de la cabeza con registros -a veces incluso en formatos obsoletos-, recuerdos cuyo valor en algunos casos sería digno de subasta pero es, principalmente, sentimental.
Los lugares en los que nunca hemos estado pero que nos han enseñado el cine, la literatura, la música, la pintura, una postal que nos envía un amigo... también forman parte de la memorabilia. Que debe ser una casa muy bien amueblada porque nos completa o tiene, al menos, mucho que ver con la imagen previa que tenemos de un lugar. Y tiene gracia porque ahora que estoy en ese punto de adrenalina previo a mi propio viaje “on the road”, que emprendo en menos de un mes, y podré contrastar lo que memoria guarda y lo que la realidad reserva. Por ejemplo, si pienso en Estados Unidos, como idea, me vienen tres escenas casi de golpe, a la memoria. Además, por este orden:







Son, con todo su sello, "Paris-Texas" de Win Wenders, "Thelma&Louise" de Ridley Scott y "The brown bunny" de Vincent Gallo. Escenas con sus respectivas bandas sonoras, como si no se pudieran desprender de ellas: El gran Ry Cooder, que le da ese sabor a polvo como si se masticase en el ambiente; la mítica Marianne Faithful -a la que vi hace escasos días en el Escenario Puerta del Ángel de los Veranos de la Villa- y ese tema agridulce, tan lleno de magia, sobre una tal Lucy Jordan, ingenua, y sus sueños rotos (escrito por el poeta Shel Silvestein); y el evocador Jackson C.Frank, con esos guitarreos y tarareos imperfectos que completan recuerdos que tenemos escondidos pero que están en realidad a flor de piel, en ese "Milk and honey" –joder, yo diría que esto me ha quedado “muy Txarls.

Extrañas y perfectas combinaciones de cine y música con una dosis de nostalgia, la propia de ese género al que todos estos filmes pertenecen: la "road movie", con denominación de origen/sabor 100% American. Ese viaje interior, la oportunidad del viaje. En muchos de los casos, como respuesta a un estado de ánimo, necesidad visceral de cambio, sin más objetivo que la propia satisfacción de realizar ese viaje, con un esencial compañero: el coche. Ese sabor a libertad, extraña y absoluta, esa contemplación, ese anonimato, ese sentido privilegiado del extranjero, ese disfrutar lo que se ve y lo que se hace, esa necesidad de abstenerse de rutina y responsabilidades por un tiempo, para siempre..? Esa extraña y plena felicidad de estar solo en medio de la nada…

Por no hablar de esa mitiquísima “Easy rider” de y con un Dennis Hopper que siempre brillará, una road movie en moto, Harley-Davidson como no podía ser de otra forma, la hermana pequeña del Cadillac que busca siempre su (ruta) madre: la Route 66; O… “Kings of road” / En el curso del tiempo, otra de Win Wenders, un genio en captar ambientes y hacerlos mágicos que en este caso contaba, en un bonito B/N contrastado, el viaje de un hombre libre a bordo de su furgoneta que lleva el cine itinerante a las pequeñas localidades e EEUU, con el sabor 100%Wenders, que, a pesar de no ser americano, se apropia con una naturalidad pasmosa.

Y no hay género sin revés. Y David Lynch demostraba con gran acierto que incluso en una máquina cortacésped se puede hacer, si uno se lo propone: un antihéroe llevaba a cabo su peculiar viaje, interpretado por un maravilloso Richard Farnsworth, cumpliendo la promesa de llegar hasta Missouri para reconciliarse con su hermano, enfermo, que nada más verle, después de años sin tener noticias, le pregunta cuánto tiempo ha estado conduciendo ese viejo trasto. En esa entrañable historia verdadera -porque vaya que si lo era-: "A straight story", en la que Angelo Badalamenti hacía aun más latente la humanidad y autenticidad de la historia, una de las BSOs más bonitas y memorables.


*

El caso es que mi memorabilia de origen o estilo americano es mucha más de la que yo pensaba. Eso sí, la imagen americana con la que mi memorabilia y yo nos identificamos es un universo muy particular: moteles de carretera, camareras que sirven café en American dinners y los "tumbleweed", esas extrañas bolas que se forman y cruzan por el paisaje despoblado, todo un icono del western.


En definitiva, la caraB de USA: la que escribió el gran Kerouac, dejándonos esa maravillosa biblia "On the road" que data del 1.951 y que -es increíble- no pierde la frescura (por no hablar de todo el fenómeno beat que generó y del que tantos somos fans o deudores); La que pintó Hooper, que captó recovecos pintorescos de un país cuya megalomanía no parecía dejarle serlo, y todos esos personajes extremadamente cinematográficos, con toda esa humanidad y apabullante aureola interior, como salidos de un guión de Tennesse Williams. Precisamente, uno de los grandes literatos que, como Faulkner y otros, vio sus historias de terratenientes y recién llegados de oscuro pasado, llevadas a la pantalla; dramas familiares con claros tintes críticos, historias de familias rotas que fueron algunos de los más célebres melodramas del, por entonces, cine dorado de Hollywood. "Gigante", “El largo y cálido verano”, "El sonido y la furia" y largo etcétera.

Pero ese no man´s land, paisajes vacíos, desolados, extraños, melancólicos... Con esa itinerancia, ese sentido del viaje, esa relación con el paisaje... ya hizo también su aportación el Arte Contemporáneo, precisamente en los mismos años de mayor esplendor del on the road: finales de los 60s. En una de las, para mí, más interesantes tendencias o movimientos artísticos: lo que se dio en llamar Land Art, desde Richard Long dejando un casi ridículo rastro de piedras a su paso por esos lugares, en esas caminatas "sin título"; o Robert Smithson haciendo su "Spiral Jetty" proceso que quedó grabado en vídeo a modo de registro-performance y cuyo resultado sólo sería en realidad apreciable sobrevolándola; O esos homenajes en medio de la nada, que parece que han aparecido así por las buenas o que siempre estuvieron allí (ese "Cadilac Ranch" somewhere.. más concretamente en el Estado de Texas, por ej. que lo único a lo que, levemente, nos podría recordar es al Museo Wostell de Malpartida).

Por último, para cerrar... cómo no me va a venir a la cabeza esa mítica pareja, aunque fuera animada y de enemigos acérrimos: el Coyote y el Correcaminos, esa adaptación del clásico ratón y gato pero en ese vasto paraje que es el Cañón del Colorado, con el que también abría el post. Uno hambriento, intentando atrapar al otro, dispuesto a comérselo en todo momento; y el otro siempre consiguiendo escapar, airoso, hasta que es engañado por un trampantojo -jaja!- (y así es como la serie acababa).


Y.. acordarme de ellos me ha llevado a un dato muy curioso: En la "época de los muscle cars" (los 60), Chrisler sacó al mercado dos series limitadas cuyo claxon emitía ese clásico sonido Bip,bip en homenaje al personaje, por la velocidad de su motor: el Plimouth SuperBird y Plimouth RoadRunner.

Por cierto, la verdad es que una de las cosas con las que estaba más ilusionada -para mí parte esencial- del viaje era alquilarnos un Mustang del 68 u otro ponny car, coches por los que siento absoluta devoción de toda la vida y única idea por la que romper mi cabezonería de no sacarme el carnet, ni tener intención de hacerlo. Primera idea de la memorabilia, de la pantalla que habrá que irse quitando de la cabeza, según me dicen. Qué le vamos a hacer, a veces los mitos (o parte de ellos) no son exactamente como nos los imaginábamos.

Pero el "ON THE ROAD", carretera y manta, siempre será un mito, en sí mismo.

8 comentarios:

  1. Coincido completamente con tu memorabilia... al pensar "USA: ON THE ROAD" , imágenes de las películas que mencionas se me vienen también a la cabeza.
    Lapor, los viajes nos enriquecen y hay que hacerlos mientras se pueda.
    En lo personal, si hay algo de lo que me arrepiento a mis años, es de no haber viajado más.
    Suerte en tu travesía, donde quiera que ella te lleve.
    Saludos,

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  2. niña, qué arte tienes!!!!!!!!!! vaya repaso que le has dado a lo States así en un momento, como quien no quiere la cosa. si es que parece que ya has vuelto. la literatura melodramática 50s ya sabes que me encanta, mucho mejor masticada en la pantalla, por cierto. eres una crack. besostessss, Jj

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  3. hola NELSON!!! pues sí, gracias por el consejo, así lo entendí yo también. Y aunque al pcpo. la primera idea que me vino a la cabeza fue: "este viaje me va a costar un ojo de la cara" luego fue: "y en qué mejor me lo puedo gastar, con lo que lo voy a difrutar.?" Y allá que me voy. California-Arizona y Nuevo México on the road hasta Las Vegas y vuelta y antes algo más cosmopolita tmb.
    sí, qué de refentes americanos tenemos y podría haber seguido y seguido,..
    besos!

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  4. JJ!!! muchas graciassss,hermoso. sí... la subasta benéfica en el pueblo en la que Paul Newman puja para irse a tomar los emparedados con la chica arisca en la laderilla -jaja-; o ese James Dean en pleno Texas con su gesto gigolas apoyándose en el rifle.. pufffff, eso es.. oroooooo!
    *pero todavía no me he ido, eh! aunque ya me queda poco...yuhu!
    besotesss

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  5. Pedazo puntazo! Mi experiencia en Buffalo, desayunando en un típico café yanqui con una camarera rellenándome el café y unas tortitas inmundas fue un homenaje personal a Buffalo 66!

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  6. me quedo con ese apunte, sister!! YO SI VEO A ALGUIEN PARECIDO AL GALLO YA SABES QUE NO VUELVO. en ese caso vende mis cosas, o regálalas.
    Espero que, a falta de Cadillac/Mustang/Dodge, al menos haya camareras con la plaquita con su nombre en los American Dinners.. y cheese cake!
    besucossss

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  7. A Elvis pongo por testigo que este es el mejor post que he leído jamás,nunca,nunca me había sentido tan a gusto en la lectura personal de alguien a través de su bitácora,lo juro por Snoopy el rey de los pijos,jeje.Todo esto viene motivado por la cantidad de veces que he soñado con ser protagonista de esas películas que nombras o 'Convoy','El diablo sobre ruedas','Hacia Rutas salvajes' o esa oda a la locura llamada 'Giro al infierno' y tantas otras que me voy a reservar por no hacer de este un comentario eterno,pero es que además nombras esa maravilla llamada 'París,Texas' que me cautivó con 8 o 9 años y que me hizo enamorar del séptimo arte y de las carreteras y el paisaje yankee,que envidia me das,aunque sé que algún día haré realidad ese sueño y alquilaré un Plymouth Belvedere,un Cadillac Deville o un Buick Riviera,que mas da! adoro esos coches,sus diseños,sus nombres! en fin...que me ha encantado este post y que te recomiendo pasarte por el blog de Sulo (www.tcbup.blogspot.com),que ha estado tres veces este año por allí y acaba de llegar de estar tres semanas por California,así que seguro que publicrá muy buenos posts sobre el tema.
    Vaya rollazo he soltao,madre mia!
    Besossss
    Ah! y el trocito ese que dices que te ha quedao muy Txarls,jeje,ya quisiera yo escribir tan bien como vuestra merced :P
    a sus pies

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  8. TxARLS!!! pues no lo retiro; de hecho estoy muy convencida de que me ha quedado muy tuyo. Las que dices están genial, las recluto mentalmente pero la 3 que puse.. es que es tremendo, me vienen como.. zás de golpe, son para mí tan emblemáticas. qué grande es Wenders, verdad? Todas ellas, toda road movie tienen aureola y es sin duda por el paisaje.. y el coche (nosotros, al final, hemos alquilado un.. Toyota Camry, porca msieria, jaja)
    Genial lo de Sulo!! creo que ya entré alguna vez en su blog, no? pues le pregunto, a ver qué me cuenta. qué ganas, ya ni me concentro. sí, salao, tienes que hacerlo que te pega un montón a ti tmb ese viaje.
    bsotes y me alegro de que te haya gustado tanto, un honor, jeje.,

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