miércoles, 24 de febrero de 2010

"UN PROFETA" DE JACQUES AUDIARD: El CINEMA VERITÁ LLEGA A LA CÁRCEL Y SE HACE REALIDAD / El cine multicultural francés...

Parece obvio pero hay tres cosas que preceden una película que está a punto de estrenar: la fama, el trailer y el cartel: Estos tres elementos dan ciertan forma a lo que es la película o a la que entendemos que ésta es, pero muchas veces contribuyen, más bien, a crear una falsa expectativa o una expectativa que no refleja bien lo que es...
En el caso de "Un prophète" / Un profeta -avalada por el circuito festivalero europeo y una impecable trayectoria de su director, Jacques Audiard, premiado con el Premio César al Mejor Director hace escasos años y por esta última peli con otros tantos-, el cartel no le hace justicia ni parece acertar/captar la esencia y mayor valor de la película: su cercanía, el hecho de que parezca que está ocurriendo, en muchas de la escenas, aquí y ahora, que lo presenciamos todo en un asboluto vivo y en directo. Pocas películas tienen esta extraña y gran virtud (y digo extraña porque el cine es una de las cosas menos casuales que existen, fruto de la repetición incansable de tomas, de una rigurosa preproducción y estudio de localizaciones, de un montaje, etc. etc.).

En su lugar, el de la imagen de algo que pueda evocar o acercarnos a estae drama, vemos a un tipo duro, pistola en mano, que hasta me resultó difícil reconocer como el protagonista: un Tahar Rahim que se come la cámara a bocados, actor desconocido y debutante que borda su papel de recién llegado a la cárcel, una oveja entre lobos que sufrirá una evolución compleja y violenta, en su lucha por obtener recursos que le protejan, crear su propia ley.
Tampoco comparto el log line: "Audiard realiza su Padrino", porque creo que este drama unipersonal poco más que las pistolas y la necesidad de salvarse el pellejo comparte con ese entramado familiar.

Y.. que el cartel sea así o asá es una cuestión de puro marketing. El caso es que esta película era para mí un claro ejemplo de cómo todo, a pesar de todo, garantiza su valor. Y tenía la absoluta convicción de que ésta era una película que valía la pena -y así es-. Una suerte poder adelantarme al efecto que ejercen todos esos factores, incluidas las opiniones de los demás, y ver "Un profeta" en absoluto preestreno en el Instituto Francés (que se apuntaba un tanto, en una programación que lleva años ofreciendo de cine contemporáneo muy interesante).
Y buena señal campo que el cartel de promoción recuerde al de "La haine"/El odio, peliculón de Mathieu Kassovitz -al que reivindico como director y con el que, por cierto, Audiard ha trabajado como actor- y el parecido tiene mucha lógica, puesto que ambos representan de manera contundente ese cine social conmovedor y directo con ese tono fresco tan francés, heredero no deudor de la nouvelle vague, que da voz y pone cara a lo periférico, verdadera realidad social, la que no se quiere mostrar y que lo oficial se esfuerza tanto en negar, en esconder que parece que le dé más fuerza, más frescura. El cine de la violencia local..

Por supuesto, la técnica y el arte de hacer cine a disposición de lo real.
Títulos de crédito: un efecto de mirilla y ese acto de entornar la vista que los agudiza o emborrona. Todo encaminado dirigido ya a ese contacto, a ese miedo y a esa violencia tan cercanos. Un prefacio con un procedimiento rutinario de alguien que ingresa en prisión: el desnudo, la entrega de pertenencias, un cuestionario completo que casi recuerda a la también primera escena de "Blade runner"... que ya toca los temas que después cobrarán espaecial relevancia: prácticas religiosas, régimen alimenticio... Un chico de aspecto aniñado y mirada baja que apenas tiene nada que entregar, nadie que responda por él y no sabe bien qué responder a todas esas preguntas.. Es nuestro protagonista.
Se toma un espacio familiar, casi recurrentes en la pantalla: la cárcel, pero "Un profeta" no es un drama carcelario convencional clásico: por supuesto no deja de lado los temas carcelarios implícitos -la angustia, el enclaustramiento, la limitación.. la soledad, incluso la homosexualidad- pero lo enriquece, lo dota de un nuevo sentido, más allá de esa violencia fácil, de los personajes clichés. Lo que aquí ocurre es una sucesión de consecuencias, real, verídico. Todo está cargado de verdad.
El reparto de esta peli contribuye muy favorablemente a su verosimiltud: no sólo por las interpretaciones, que también (película coral en la que se agradece no se recurra a caras conocidas, que no destaque ninguna cara más de lo que pide la trama), sino por el propio planteamiento: los personajes son sustancialmente muy diferentes, se capta diversidad, esa que puede llegar a ser conflictiva y violenta.
Se exploran las relaciones interpersonales, cómo nacen pequeños momentos "de disfrute" en ese amasijo sórdido en el que es difícil pronosticar las enemistades y amistades que se generan y los intereses cruzados que en muchos casos están por detrás.
"Un profeta" es, por encima de toda esa violencia, una gran historia de amistad.
Se cuestiona, más que los delitos cometidos de cada uno de estos presos, si la convivencia entre ellos es posible y no se torna más una supervivencia, dado que pertenecen a mafias que se interponen unas a otras en la lucha por el poder pero, sobre todo -de ahí todo ese discurso en parelelo entre líneas tan contemporáneo- a nivel individual: la religión, la nacionalidad, la raza, la raíz. Qué posibilidades hay de salvaguardarlas en esas circunstancias, en ese paisaje habitado de corsos, árabes... pandillas enfrentadas con zonas abjudicadas, donde cerrar negocios y ajustes de cuentas, que son un triste reflejo de la realidad más allá de las rejas.
Otro gran cierto de la trama -que hace todo cercano, casi palpable- es añadir la libertad condicional, las salidas del protagonista que son una oportunidad perfecta para conocer de cerca, sin opresores que decidan por él, esos "submundos" en los que si no fuera por su situación aventajada y privilegiada, no le sería permitido acceder, o acabaría con un tiro en la cabeza.
Con un ritmo admirable, va profundizando en subtemas que son una perfecta reflexión sobre la violencia y el interior del ser humano en determinadas circunstancias, es decir, la violencia interior.
Una película cargada, en todo momento, de una enorme aureola. Tal vez por ese lenguaje que tiende a lo teatral, al cine de guión-actor-luz casi minimalista, sin efectos, al foco de luz que en ocasiones se convierte en algo simbólico que pierde ya el contacto con lo real, basándose en una especie de realismo mágico "pedroparamil" que qué gran acierto, todas esas escenas intercaladas de ensoñación, sin duda el mejor recurso de la peli.
Aquí tenéis dos escenas en las que, además del tempo, se puede ver la manera de presentar y catracterizar a los personajes a través de situaciones.

7 comentarios:

  1. Casi seguro que iré a verla este sábado cuando la estrenen y he leído poco sobre ella, todo bueno. Tantas veces un cartel no hace honor al contenido... Espero cumpla mis espectativas, aunque leyéndote parace que así será. Aunque tengan temáticas muy diferente, te atreverías a compararla (ya que ambas optan a los Oscar) en cuanto a si te gusta más o menos que La cinta blanca? Me refiero cinematográficamente y obviando que Haneke tiene mucha más experiencia y años de trabajo que Audiard.

    Saludos ;)

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  2. creo que yo también me la apunto para el sábado, jejejeje.... Viva el cine francés!!!!

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  3. ay chicos, cerremos entonces la triada rel domingo a ver qué os ha parecido.

    pues babel no sé.. que "La cinta blanca" no se lleve este año el premio me parecería casi una ofensa, al propio Haneke y al cine en gral.
    Ésta es una buena película, de las que conciencia al espectador y renueva un poco el lenguaje pero "La cinta"... eso son palabras mayores. Haneke es un monstruo del cine,
    Creo que Audiard podrá ser un Haneke dentro de 8/10 años pero ahora es sólo Audiard, un director que me apetece conocer mejor (mira que fue una tontería dejar pasar la de "De tanto later..")
    besos a los 2

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  4. qué bien le ha venido a "Celda 211" esta nueva oleada carcelaria pero.. "Un profeta" se la come, el personaje de Malamadre se queda pequeñito al lado de "El djebena· muy grande...
    qué buenos son los franceses colocando a los personajes en dilemas y conflictos morales internos...
    besossss!!!!!

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  5. gran, gran filme.

    http://sesiondiscontinua.blogspot.com/2010/03/eficacia-y-contundencia-un-profeta.html

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  6. Vista la película, creo que el título que de tu post los dice todo: El cinema verité llega a la carcel. Impresionante trabajo, me ha gustado mucho. También en lo de Haneke, ya que rivaliza con éste en los Oscar. Siendo una gran película, todavía le queda rodaje a Audiard, pero es una gran promesa, sin duda.

    Saludos ;)

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  7. pues sí, chicos es una peli que a los tres nos interesa por igual aunque sea por diferentes razones. A mí como siempre por la reflexión acerca de la violencia (además de por la puesta en escena y la dirección de actores; la a Jose Angel por la efciacia de la estructura -y supongo que del montaje-, el rirmo que la hace una drama no convencional; y Babel una mezcla de todo que ha llevado a un discuso más puramente carcelario que sólo una buena película que contextualiza y pone las cartas sobre la mesa puede generar.

    el caso es que tema-debate Oscars, tmb he visto "La teta asustada" y es una propuesta que se debería valorar más de lo que se le va a poder valorar este año, con semejante competencia (en realidad lo que ocurre siempre), la más intimista, naturalista, pintoresca y sencilla, la menos seductora de todas.
    besosssssss

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